“Pendido”

Tras poderosos terremotos emocionales

queda suspendido en el aire

balanceándose sujeto a

punzantes alfileres apenas perceptibles.




Mientras trata de evitar caer estrepitosamente y que su peso parta el suelo, piensa que posiblemente es el mejor momento para salvar este prolongado mareo que aún cargado de sentido, no ha sabido alimentar su existencia.


El más mínimo empuje puede lograr que definitivamente se desplome o que adquiera fuerza.

El objeto de su existencia aún pende.

"Open mind"

Asombrosa realidad que a veces perturba y sin embargo siempre esclarece.


Sobrepasado el momento de la sorpresa, entra la incertidumbre para acabar dando paso a la clarividencia.


No obstante apostar sin batalla por los acontecimientos venideros asumiendo que a tí llegarán, carece de valor salvo que luches por ellos. Adormecerse esperando a que tu destino te lleve por dónde tú quieres, no resulta algo certero.


Hay que elevar al espíritu con fuerza y confianza para no dejar que decaiga la ilusión por sentirte feliz y si para ello has de luchar incluso contigo mismo derrumbando obsoletos y/o herméticos criterios, adelante, pues avanzar es también ir abriendo nuevos horizontes.




"A mind is like a parachute. It doesn't work if it is not open". Frank Zappa


Al final sumarás victorias, ya que de las derrotas también se puede salir vencedor.

“A solas volando”

Rumbo a destino, atravesando nubes y dentro del relax que el vuelo siempre me produce, no he dejado de pensar con qué fuerza la apatía que dejan las desilusiones llega a manejar tu estado de ánimo.

Desde ahí arriba dónde disminuyen algunas alturas que “a pie te cubren”, tomo más conciencia si cabe, de la grandiosidad de este mundo en el que estamos de prestado y de las mil y una posibilidades que ello lleva consigo. No obstante, en ocasiones simplemente te dejas llevar por la vorágine del correr de los días que no suele propiciar calma a los pensamientos y a veces olvidas que tan solo hay que elevar un poco la vista para fijar nuevos objetivos. De lo contrario puedes correr el riesgo de vivir absolutamente condicionado por muchos aspectos de tu vida; a merced de un destino que has dejado sea dibujado “para ti” y no “por ti”.
Cierto es que ineludiblemente cada uno se mueve dentro de su “Yo” en base “a sus circunstancias”, lo quiera, lo asuma, lo enfrente o no, pero ello no significa que haya que permanecer estático en el punto dónde esas “dependencias” del tipo que sean, te hayan puesto. Entre otras porque si bien, de alguna manera o de todas, “tú” te has dejado colocar ahí, poder tienes para volver a posicionarte. Al fin y al cabo por suerte, por fuerza y porque es así, dotados estamos para acometer tal fin.

Las decepciones que se sufren a consecuencia de recibir aquello que no responde a previas expectativas, te lleva de paseo por la desgana atravesando inundados puentes de decepción para acabar experimentando elevados estados de inapetencia … Peligrosa desidia que si te descuidas mucho, te cubrirá incluso aunque te empeñes en “andar de puntillas”.
No sé qué poderosa magia tiene eso de “andar por los aires” que siempre me retorna al camino que hace tiempo decidí emprender y por el que pretendo seguir. Algo de tiempo para mí, 30 minutos con “Mi Yo” y mis adoradas unas, desechables otras circunstancias”, que ha hecho que recupere mi estado de ánimo para manejar nuevas ilusiones.

Silvia AG

“TieMpO al TieMpO … ¿¿ TieMpO al TieMpO ??”

… ¿Y ahora qué queda? ...
… ¿Qué guardar cuando se es apenas capaz de poner orden a los recuerdos? …
… ¿Qué hacer con esa ficción que se impone a la realidad? …

Cuando se mira hacia atrás y todo lo que se obtiene son confusas situaciones
que tan pronto te hacen feliz como que te entristecen,
debido a que cuesta bastante discernir lo verdadero de lo fingido,
(aparte de plantearse qué narices hiciste o dejaste de hacer),
resulta inmensamente complicado saber con qué versión de la historia quedarse.

Se sabe que de repente un día te das cuenta que todo pasa,
(justo cuando ya todo ha pasado, claro),
pero llega.

Normalmente es como una especie de anestesia en la que vas cayendo sin darte cuenta que te va dejando sin recuerdos a los que arañar o besar,
que te cierra los ojos aunque no quieras, que impide que hables y
que te sumerge en un vacío dónde ya ni preguntas,
bien porque has asumido que jamás habrán respuestas,
bien porque ya ha dejado de importarte
o ambas.

Lo que pasa es que hasta que eso ocurre, cada cinco minutos te martirizas o lapidas (según lo imbécil que te sientas en ese momento),
pensando cómo es que no fuiste lo suficientemente avispad@
como para haber dado antes carpetazo al tema
o haber sido máaaaas paciente,
o bien si debías haber sido más caut@
o haber dado más
o quizá haber sido menos pasional, más distante
o haber creído tres palabras en lugar de las veintisiete diarias
o bien si debiste insistir más
o nunca haberlo hecho
o ... ¿a cuenta de qué tantas oportunidades?
o ¿fueron las suficientes?

En fin una cadena de contradicciones que sin duda
van acordes
al recuerdo dejado.

Demos tiempo al tiempo …
¿ Si ? …
¿ Demos tiempo al tiempo ?

Espera
mientras
busco
el
que
te
y
se lo damos juntos...