“Guiños al amor”

Salpicar momentos con caricias inesperadas es siempre bien recibido.


Consolar con la suavidad que emana de un acto de este calibre, es algo que deberíamos aplicar con mayor frecuencia, pues la energía que desprende la entrega de un beso, un abrazo, un roce, un tierno contacto visual, construyen fortalezas indestructibles de amor.


Pequeños grandes actos que nos hacen vencedores. Siembran esperanza. Son recetas que nutren nuestra felicidad.

Estos guiños al amor, logran que la paz se asiente en nuestro interior, invitándonos a liberar al alma, a continuar, a no desistir: a tener fé.


…”lo bueno y lo que importa está en los besos…
Y párate a ver,
los que te quieren no miran eso.
Sólo quieren ver ese guiño de ojos
sin complejos”…

¡¡Besos!!

 

"AbATiDaS MaRiOnEtAs"

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Gracias

"Volverán"


Relato presentado en  "VI Premio Luis Adaro de Relato Corto" 
(La Asociación de Escritores Noveles - AEN). Enero 2012



Hay vacíos difíciles de llenar y por el contrario hay otros difíciles de liberar. En medio, los que deben permanecer tal cuál se construyeron...
Los primeros rayos de sol descansan sobre las copas vacías. La música ha dejado de sonar. El gélido viento canta en la ventana y ella abre los ojos. Con extrema lentitud se desprende de la manta que cubre su desnudo cuerpo sin apartar la vista del que a su lado duerme. "No quiero despertarle. No quiero que me vea. He de salir sin ser vista".

Casi flotando para no ser escuchada, deambula
por la casa recopilando su ropa. Esa de la que él fue dueño anoche arrebatándosela con la misma dulzura con la que la amó.

No es la primera vez que están juntos. Su historia se remonta al otoño en que su prima se casó.

Muy a su pesar, pues reacia ha sido siempre a acontecimientos sociales, asistió a su boda, dado que además, su confidente prima amenazó con prepárale más "citas a ciegas" si no asistía, lo que convirtió este acto en una obligación ineludible, ya que horrorizada, aún recordaba los tres últimos encuentros preparados.

Con la promesa en la mano de no más experimentos, se convirtió en Dama de Honor. Su estrategia era permanecer el tiempo justo en el que debía desarrollar su papel para desaparecer tan pronto los novios salieran por la puerta de la iglesia. En ello estaba, cuando en su marcha clandestina, tropezó con un apuesto hombre que sin querer le pisó el vestido, provocando que ella, antes de perder el equilibrio por completo, se aferrara a su cuello evitando así, no sólo ser descubierta, sino dejar su rostro dibujado en el suelo.

Tras el susto, vinieron las disculpas, las presentaciones, y unidos por las misma intención en dar por zanjada su presencia en tal acontecimiento, marcharon juntos. Una cosa llevó a la otra y antes de que se hubieran dado cuenta, ya habían pasado casi cuatro años.

Sin fecha en calendario, se han ido viendo intercaladamente cuando uno de ellos claudicaba y necesitaba más al otro. Incluso meses sin verse ni oírse, no han frenado esta su historia.

Esta noche, de nuevo una vez más, se veía acurrucada en sus brazos.

Los encuentros a su lado comenzaban sumergidos en debates que no agotaban a los interlocutores. Temas variados, ideas compartidas, enfoques distantes, puntos sin resolución, consumían minutos de un ansiado encuentro. Ambos vivían sin desvelar al otro ese deseo irracional que les hacía buscarse constantemente al tiempo que, con la misma frecuencia, les llevaba a la huida. Imposible controlar ambos instintos de manera coherente, pues en ocasiones uno se alzaba por encima del otro para luego rendirse y dejarse abatir por el antes ganador.

Pese a jactarse constantemente de estar en posesión de unos insensibles nervios de hierro capaces de enfrentar con éxito cualquier acontecimiento, acercarse a él siempre suponía rendición y entrega sin reparo de sus anhelos más ocultos. Presa del pánico, escapaba una y otra vez corriendo tan rápido como su corazón podía respirar y sus piernas responder. "Me ahogo perdida en mi propio deseo. Es enfermizo", se decía reconociendo su debilidad.

"Buenos días, tengo prisa, pero estoy preparando café. Sólo y con un sobre de azúcar, como siempre", oyó decirle mientras terminaba de colocarse la falda y el aroma del café inundaba la sala.
"Prisa, prisa ... Un domingo a las 11.30 hrs de la mañana. Después de tanto tiempo y tanta excusa absurda que roza lo inverosímil, aún da por hecho que le creo".  Pensó en silencio.
"No gracias, he de irme. Me esperan", respondió sin mirarle. Hoy quiso ser ella quién también obsequiara con pretextos la despedida, sobretodo antes de que él descubriera que con un sólo guiño, volvería a dormirse en sus brazos.

Un adiós cautivo en los labios cierra la puerta.

Abrochándose el abrigo, se apresura con firmeza hacia el ascensor, increpándose a sí misma: "Ésto no debe suceder otra vez. Hoy ha sido el final".

Tras breves minutos postrado frente a la puerta con el sólo café en sus manos, duda si salir en su busca. "¡¿Por qué habré dicho otra vez lo mismo?!. No sé porqué siempre la acabo apartando si lo que quiero es que se quede. No sé cómo hacerlo ... ".

Prácticamente inmóvil, enfadado más incapaz de reaccionar, rememora al detalle cada instante a su lado. Todavía quedan gotas de su perfume bailando en el aire y los ecos de su risa retumban entre las paredes de su ahora, fría habitación. "¡Me gusta que me cante; ilumina mi vida".
El silencio de su casa permite que se reconforte en su recuerdo. Su corazón se acelera. Sonríe, abre la puerta y grita su nombre acelerando el paso. No hay respuesta. Ya ni siquiera hay rastro de ella.

Regresa a su casa, tira el café, abre una cerveza y ya sereno se deja vencer por la cobardía, permitiendo que el miedo recorra su cuerpo. "No tengo necesidad de comprometerme. Yo soy así y además al fin y al cabo, ella volverá. Siempre lo hace".

Tarda en justificarse ante sí mismo, exactamente lo mismo que tarda en marcar el número de teléfono de la pelirroja de la tienda de la esquina. Con ella no corre riesgos. Alegre y jovial, siempre dispuesta ante su reclamo, nunca pide nada. Él no exige pues no requiere nada más. Sus encuentros fugaces, carentes de obligaciones ni conversaciones eternas, risa fácil y rápida despedida, le sobran y le bastan para autoafirmarse. Ella le aleja de tentaciones que puedan encadenarle. Es su antídoto contra su morena.

- "Abre el champagne que te regalé. En quince minutos estoy en tu casa", responde excitada una pecosa rojiza.

Mientras y al arrope de una balada, con cierta nostalgia, se va alejando de su casa.

La imagen de su rostro con esa increíble sonrisa que le derrite, se va haciendo borrosa en el retrovisor de su coche. Baja la ventana dejando que su larga negra melena se alborote confiando que sus pensamientos aprovechen este mar de confusión y se escapen para no volver. Necesita sentir que el frío de este domingo invernal, apaga su calor. Sin embargo, quisiera ser capaz de lograr convertir las horas en días y los días en meses, más abatida en los intentos, desconfía que suceda.

Siente como su cuerpo clama el regreso a él. Perdida en este mapa sin límites claros, ríos que se desbordan, montañas que marcan barreras, se debate entre seguir sin mirar atrás o volver tratando de mirar hacia delante. Ingrata ecuación a base de sumas y restas, llena de luz: "Volveré, siempre lo hago".

Él está cansado. Quiere dormir, pero su mente aniquila toda posibilidad de sosiego. Centra sus esfuerzos en la pelirroja con el ánimo de desbancar a su morenaza que con fuerza irrumpe una y mil veces vapuleando sus cimientos. "No puedo dejarme caer...Otra vez, no".

- "¡Sírveme otra copa!", dice la joven alzando la voz y bailando sin cesar.

Ella bebe, él se emborracha y el día les absorbe...

La tarde pide su turno. Él recibe su llegada a solas, sin rubias, ni rojizas ni negras melenas. Solo, en un desierto ... en altamar a la deriva ... Sin rumbo ni destino claro. Incompleto.

Urgencia por tenerla a su lado. Angustia por dejarla marchar. "Morena, vuelve".

Él quiere retenerla y ella escapar. Ella quiere permanecer por siempre, él desaparecer.

Se baten en duelo entre lo dicho y lo hecho. Entre un vacío y otro. Abismos contradictorios de los que son incapaces de escapar. "Volverán, siempre lo hacen".

Silvia AG
Publicado en: "El Relato del Mes"

"Hay diferencia"


Hay diferencia entre hablar y expresar.

Gran abismo entre amistad y conveniencia.

No es lo mismo ser amado que amar.

Diferente es ser leal que te sigo por tu trono.

No es igual perderme que dejarme ir.

Distinto es esperar que permanecer inmóvil.

Hay diferencia entre "te doy mi vida"
 que
"la vivo contigo". 


Silvia AG



"¡¡Cállame!!"


A sabiendas que prácticamente inútil sería enfrentar una nueva restauración, pues cuento la tercera, recopilé trazos de mi sueño destruido dirigiendo mis dedos y pensamientos de nuevo hacía ese puzle quebrado que yacía en su arrebatado privilegiado lugar, con esperanzas de ser capaz de rehabilitarlo en un último intento.


El poco orgullo que aún habitaba en mí, en un primer intento me frenó.
Sin embargo, atropellado por la fuerza de llamaradas que aún queman mi piel y que me sorprenden desprevenida cualquier momento del día, de nuevo y una vez más, mi rendido orgullo, me ha devuelto arrastrada directa al punto de partida dónde me esperaba este jeroglífico al que encontrar algo de sentido, está robando el mío y dónde tan sólo respiro el recuerdo de la forma en que te giraste para alcanzar mi mano, detener el tiempo y besarme.



Silvia AG


"Amargas-azucaradas Lecciones"

 De alguna manera he de conseguir transmutar los amargos sorbos que, según apuntan, lo que vienen es a darme lecciones, pues su cometido no es otro que el hacerte crecer. Resulta que las enseñanzas si son crueles mejor, pues cumplen con su misión de hacerte comprender el sentido pleno del padecimiento, lo cuál bien empleado, puede revertir en encontrar un sentido, una razón a una situación difícil y tomar parte en ella: actuar.

Cierto es que como ya comenté en una de mis entradas ("
Agridulce"), si no has conocido la cara amarga difícil será que reconozcas la dulce y ahora añado "y viceversa" porque anda que no te incita a ponerte en movimiento el perseguir hasta lograr, el bienestar, la satisfacción de bucear en mar de abrazos, la dicha y la paz en tu vida, después de haber caído en el barrizal.

Es cuestión de actitud, pues si bien muchas veces dejamos que el mal sea nuestro verdugo sin plantarle cara, también en otras ocasiones el miedo a la felicidad o más bien, la incertidumbre que ello produce, nos lleva a disfrutar a medias del
manjar. O nos ocultamos tras la estela de la pena sintiéndonos víctimas, (no merecedoras en la mayoría de los casos, "claro"), llorando a solas y deseando que llegue un huracán y se la lleve porque somos incapaces de reaccionar, o bien nos acobardamos ante la dicha pues nos produce miedo sentir júbilo, deseo, entusiasmo, incluso sorprendernos de madrugada con sonrisas que alguien puso en tu boca. Vamos que muchas veces nos quedamos a mitad de camino defraudando lo que realmente nos hace sentir vivos; tanto si duele como si produce provecho.

Siempre quiero dar por bueno el aire empleado en iniciar, desarrollar y a ser posible, culminar con éxito, los diversos "experimentos" que me han sido otorgados, si bien la
Nostalgía puede acompañarme en el tratamiento de alguna de las tesis, (créedme que lo son pues tan sólo por el trabajo científico que lleva entenderlas, se hacen dignas de estudio), mi alma descansa si dejo que mis movimientos vayan acompasados de mis sentimientos, en lugar de permitirles que acampen
adormecidos sin facilitarles vías de escape.


Dicho lo cuál ... GRACIAS, aunque no estaría de más que por lo menos durante los meses venideros, fuera la "Ventura" la maestra. Prometo que seré una alumna aplicada y me entregaré a la lección. 


Silvia AG

Sentimientos "bucle"


¿Es aburrimiento quizás?.
¿Nostalgia, apatía, arraigo al pasado?.
¿Miedo a continuar?.

¿Porqué ciertos sentimientos vuelven a ti una y otra vez?. Aquellos que creías dormidos, resurgen cuál Ave Fénix llevándote casi sin apenas dar lugar a réplica, a los más lejanos y recónditos lugares de tu mente. Desde allí, dónde permanecen sedimentados y alimentando su crecimiento, resucitan para tocar tu realidad.

Yo los llamo sentimientos bucle: reaparecen una y otra vez.

¿Qué intentan decirnos…A dónde nos quieren llevar?. ¿Hemos de detenernos y ahondar, o basta con rememorarlos?

Realmente, ¿deben seguir renaciendo?.

Los hay de todo tipo: los que tienen final, los interrumpidos, lo que llevan consigo mil y un interrogantes jamás resueltos, los que han configurado tu vida, aquellos que abrieron tus ojos, los que te han traído hasta aquí….


Si bien un bucle propiamente dicho, “lleva asociado una condición que decidirá si se sigue repitiendo o no”, esto en el mundo de subconsciente, ¿puede ser aplicado?.

Es el propio subconsciente quién te ha llevado a ello, así es que supongo que sí, que debemos profundizar en la llegada de estos visitantes sorpresa y decidir hasta cuándo queremos que sigan con nosotros o más bien, debería decir, cuándo queremos que dejen de reproducirse
Y todo ello pasa por escuchar lo que nos tienen que decir.

Pues bien … me espera una larga noche…







"Dime"

Y dime tú que sabes de lo que hablo ...


¿No crees que es "ya es hora"?

¿Por fin sabes lo que significa "eres TÚ"?

¿Entiendes de "miradas"?

¿Sabes disfrutar lo que "ya es tuyo"?

¿Comprendes el poder de un "roce"?

¿Quieres "dormir siempre en unos labios" que te pertenecen?

¿"Vives en tí"?

Y ahora, escúchate ...

Y después ... ve dónde te lleve el eco del calor ...


Silvia AG

"Siempre Así"

La pieza del puzzle cuya búsqueda estuve a punto de abandonar, ha volado hasta mis manos anclándome en la estela de unos besos que me embriagan incitándome a permanecer en ellos para siempre.

Pierdo el sentido adentrándome en el
paraíso de una mirada que
constantemente me acaricia. Ojos de luz serena que iluminan mi rostro indicándome que me encuentro dónde siempre debí estar.

Largo recorrido hasta llegar a mecerme cobijada al calor de tu cuerpo. Ha merecido la pena el desgaste sufrido pues capaz soy ahora de manejar con más acierto los frutos de lo aprendido para poder darte lo que sin duda, te has
ganado


 Enseñanzas escritas con sangre a fuego cruel que me han permitido distinguir el Universo que irradias y que me ofreces. Me adentro en él. Me acurruco escuchando el sonido de unas palabras que me hacen vibrar exaltada entregándome paz.

Me he encontrado en tí y quiero seguir descubriéndome buceando en este cautivador "
Vergel" con denominación propia.

  
Magia en unas manos que bailan perfectamente acopladas al ritmo del tango que crean unos latidos que ya no tienen miedo.

Duermo despierta entre caricias que avivan
deseo.

Me permito ser vencida por la fuerza de unos sentimientos que sólo hablan de tí y que quieren ser tuyos.


Absolutamente rendida, me dedico por entero a vivir perseverando en construir un mundo en el que te sientas feliz.

Sin coraza que bloquee, me dejo escapar libre en una única dirección que me conduce irremediablemente a
.


Con brazos abiertos rodeo tu serena ternura. 

Me entrego. Me dejo ser.

Aquí estoy, 

aquí me mantendré y ...

aquí permaneceré "Siempre Así".


Silvia AG

"Si dejamos ... "

Este terreno de arenas movedizas que me tiene suspendida en espera, me roba aliento. Según parece es mejor flotar entre el sigilo, la paciencia y la moderación pues de esta forma se pone freno y se esquiva el caer en pantanos dónde pueda devorarte el sucio barro.

¿¡Es mejor!?... ¿¡De verdad que sólo hay mugrientos barros, pantanos ... inmundos
agujeros!? ...

Permitidme que lo ponga en
duda ...

No diré que quizá parte de lo que se pueda encontrar viene adecuadamente
calificado por lo descrito, más ¿no es cierto que también a veces, escasas de acuerdo, podemos descubrir un paraíso?. Un edén por construir dónde los frutos que maduren no sean veneno. Una fértil llanura dónde plantar ternura al rocío de unas gotas de afecto. Un cómodo rinconcito dónde un Tú y Yo sea un Nosotros ...



Si dejamos crecer el vergel ... 

es una posibilidad.



Silvia AG

"Uniones"

"No hay más uniones legítimas que las que están gobernadas por una verdadera pasión". Stendhal (1783-1842), escritor francés.   



Silvia AG

"Aún late"

"No se es valiente si no se tiene miedo", he escuchado hoy ... ¡Pues yo debo de ser muy pero que muy valiente porque me tiembla hasta la circulación que recorre mi cuerpo!

Mi mente no permite a mis dedos que transcriban con soltura las
vibraciones que me inundan y que arremeten a modo de avalancha contra todo que no les deje respirar. Se hace arduo el seguir sus dictados, menos el tratar de entenderlas y aún peor explicarlas. Así es que les dejo que bailen triunfantes por toda la habitación. Yo he perdido el timón ...

En algún momento, hace media hora o hace cuatro días, he dejado de ser dueña y de reconocerme en cada uno de mis "Yo": no acabo de encontrar las precisas palabras que definan en qué punto me encuentro. Sólo sé que a veces siento que voy a perder el
equilibrio y en mi intento por no "darme de bruces" trato de agarrar cordura que me reconduzca a un estado de sensatez, más que nada para poder recobrar un poco de paz.

Me crezco si permito que sean mis
instintos los que den con la solución. Diría incluso es cuando más disfruto pues aparto cualquier norma que implique precaución.  Más y aunque llegan con fuerza, sin embargo son confusos. Me paralizan situándome en un punto que no sé si es mejor correr sin mirar atrás para evitar helar mi corazón y que se olvide de latir, o bien hacer justo y exactamente lo contrario.

Quisiera no dejarme dominar al tiempo que deseo ser cautiva de esta exaltación.

Y me asusto...
Y me busco en tu mirada ...
Y beso tu risa ...
Y me duermo en tu boca ...
Y me asusto más ...



Y finalmente ...


le dejo latir ...

Silvia AG 

"Cursillo acelerado de hechicería"

Cometo el "error" de tratar por todos los medios a mi alcance, el comprender conductas ajenas que me importan. Sin embargo suele ocurrir que acabo "interpretando" señales y demás métodos de comunicación, pues no resulta siempre fácil que las personas expresen aquello que quieren que sepas.

Muchas se limitan a permanecer en un estado de "ya pasará", sin tomar parte activa en la evolución de los acontecimientos y casi me atrevo a decir,
confiando en que los demás nos aburramos y demos el tema por zanjado unilateralemente en la mayoría de los casos, ya que ni siquiera al borde del despeñadero reúnen valentía para "excarcelarte". 

No entiendo por qué cuesta tanto. El lenguaje existe para ser utilizado, para mostrarte facilitando tu propia comprensión y la de los que te escuchan. 

Provisto además de ricos vocablos que ayudan a exponer de mil formas diferentes, es una herramienta útil, por no decir primordial, de entendimiento.

Aquellos que obvian su uso, normalmente provocan
desconcierto en los demás. La intuición no siempre acierta y discernir entre "lo que es" y "lo que crees recibir", acerca pocas realidades. Acabas poniendo "en cuarentena" tu capacidad de captación al tiempo que otorgas libertad a las dudas para que finalmente se asienten frente a tí, dándote pocas opciones que además son más bien desechables.

La mejor forma para que te pueda comprender es hacerte entender, pues a día de hoy, carezco de poderes
sobrenaturales. Sin embargo no descarto el apuntarme a un "cursillo acelerado de hechicería" a ver si a base de brebajes mágicos, consigo alumbrar el camino que me lleve a tí.

Silvia AG

"!¡Suelta lastre!¡"

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Gracias




"Apetencia insatisfecha"

El silencio de esta noche me ha traído tus abatidas lágrimas. Inconsolables gotas ocultas que crecen sigilosas inundando esperanza y que sin embargo hoy anhelan mi calor.

A sabiendas que este retornar a tu desierto no aplacará ausencia, me camuflaré entre tus pensamientos para poder estar cerca de tí.

Volaré sujeta del recuerdo sobre el que duermes.

Seremos los que fuimos, los que pudimos volver a ser y los que dejamos que no fueran.

En este firmamento que nos pertenece, hay cabida para nosotros.

Encontraremos el tiempo que perdimos para reescribir caricias.

Sobre nuestros rostros caerán rendidos seniles besos guardados.


¡Maldita apetencia insatisfecha que al alba volverá con más fuerza renovada!.

Silvia AG

"Laberinto"

Un extenso laberinto al que con pleno conocimiento me adentré, me ha tenido enredada en sus zarpas durante mucho tiempo. Demasiado.

De frente ante las
encrucijadas que mi avance dificultaban, el desconcierto y la incertidumbre me llevaban de regreso a mi aflicción para confundir más si cabe, a mi añoranza.

Cuál estatua de sal permanecía ante la misma disyuntiva con la que una y otra vez, y dos más, me encaraba.


Reincidente temerosa hubiera deseado no ser yo la ejecutora de tal resolución que si bien requirió de escapadas cobardes en busca del olvido, jamás dejó a mi cuerpo inmune contra escalofríos.

Antes de seguir permitiendo que el destino se hiciera dueño de aquello que yo creía mío, sin vacilar interrumpí su dirección para escribir mis propios renglones.

Tardé en dibujar mi salida; descuidé mi capacidad para perfilar el desenlace, lo que me mantuvo a cubierto de mis propios adversarios en esa recurrente zona de confort que realmente desestabiliza.

Más tanto recorrer angustiada, llegó a desgastarme.

La idea de permanecer "enjaulada en ningún lugar" no me atraía en
absoluto. Por ello es que dejando de lado caminos alternativos y a contracorriente,(según voraces más sin embargo ya lejanos juicios foráneos), me despojé de mis decrépitos impedimentos que durante unas cuantas frías primaveras me habían escoltado y ... abrí el camino.


Es ahora, en lo alto de esta cumbre, cuando puedo observar cómo mi carcelero laberinto ha caído tras de mí. Mi salida le dejó sólo, sin razón para existir.

Su desaparición me ha concedido el privilegio de ser mi propio guardián.

"Entra en tí sin llamar"



"Aquellas personas que no están dispuestas a pequeñas reformas, no estarán nunca en las filas de los hombres que apuestan a cambios trascendentales".

"Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo. Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño. Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida. Sin embargo...en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño, perdurará siempre la huella del camino enseñado".

"Avanzando estos tres pasos, llegarás más cerca de los dioses: Primero: Habla con verdad. Segundo: No te dejes dominar por la cólera. Tercero: Da, aunque no tengas más que muy poco que dar". 

"La vida es promesa, cúmplela.
La vida es amor, gózalo.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es un himno, cántalo.
La vida es una tragedia, domínala". 


"Y si tú me recuerdas alguna vez en solitarias horas, no será por los triunfos y laureles que siembre a fortuna en mi camino, sino por la recóndita armonía que vibró de tus ojos en mi mente, y arrancó, reflejada en mis cantares, tal vez una sonrisa de tus labios".


"¡Eureka!"


Siempre, siempre por mucho que se prolongue, finalmente llega ese instante en el que en posesión de una absoluta e inexpugnable convicción, te inclinas hacia una determinada postura que te lleva al encuentro contigo mismo.

Puede dilatar su llegada. Quizá te irrite la espera. Tal vez debas pelear contra mil interrogantes, casi fenecer en el hastío de la contienda, más como todo, también pasa y llega tu segundo de tajante lucidez.

Entonces rememorando al brillante científico, lanzamos un ¡Eureka! ... o similar.

Por fin guardan silencio las exasperantes vacilaciones que jocosas pisoteaban tus hombros bailando sin cesar.

Dónde ayer crecía entusiasmo, hoy resplandece indiferencia.

Angustias enquistadas se evaporan para perderse definitivamente.

La quietud se instala. El aire se renueva.


Misteriosamente te conviertes en dueño de tu destino y la paz que te inunda será quién guíe tu rumbo.

Es un auténtico estado de bienestar; eres quién sientes y sientes lo que eres. Y aunque en busca de esta verdad estemos expuestos a dar con ella y sus consecuencias, el resplandor que aporta se convierte en algo valioso, pues ha vencido al error de la ceguera.



"No vayas fuera, vuelve a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad".
San Agustín (354-430), obispo y filósofo.

"Tu mano"



Hay sensaciones que se acurrucan plácidamente aletargadas en espera de ser despertadas. De cuando en cuando recurres a ellas para no olvidar que un día, un segundo, aquella cálida tarde, te entregaste sin más

Dejaste que de tí emergiera una luz imposible de retener.

Resurgir que reconforta.
Obsequios imperecederos bañados en aromas que cautivan.
Deleites para todos los sentidos.
Breves espacios de tiempo agarrados a esos únicos sentimientos limpios de impurezas.
Satisfechos estados de ánimo que envuelven noches sombrías.

 Hoy me viene a la memoria uno de ellos ...


Tu mano sobre la mía.