"Entra en tí sin llamar"



"Aquellas personas que no están dispuestas a pequeñas reformas, no estarán nunca en las filas de los hombres que apuestan a cambios trascendentales".

"Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo. Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño. Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida. Sin embargo...en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño, perdurará siempre la huella del camino enseñado".

"Avanzando estos tres pasos, llegarás más cerca de los dioses: Primero: Habla con verdad. Segundo: No te dejes dominar por la cólera. Tercero: Da, aunque no tengas más que muy poco que dar". 

"La vida es promesa, cúmplela.
La vida es amor, gózalo.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es un himno, cántalo.
La vida es una tragedia, domínala". 


"Y si tú me recuerdas alguna vez en solitarias horas, no será por los triunfos y laureles que siembre a fortuna en mi camino, sino por la recóndita armonía que vibró de tus ojos en mi mente, y arrancó, reflejada en mis cantares, tal vez una sonrisa de tus labios".


"¡Eureka!"


Siempre, siempre por mucho que se prolongue, finalmente llega ese instante en el que en posesión de una absoluta e inexpugnable convicción, te inclinas hacia una determinada postura que te lleva al encuentro contigo mismo.

Puede dilatar su llegada. Quizá te irrite la espera. Tal vez debas pelear contra mil interrogantes, casi fenecer en el hastío de la contienda, más como todo, también pasa y llega tu segundo de tajante lucidez.

Entonces rememorando al brillante científico, lanzamos un ¡Eureka! ... o similar.

Por fin guardan silencio las exasperantes vacilaciones que jocosas pisoteaban tus hombros bailando sin cesar.

Dónde ayer crecía entusiasmo, hoy resplandece indiferencia.

Angustias enquistadas se evaporan para perderse definitivamente.

La quietud se instala. El aire se renueva.


Misteriosamente te conviertes en dueño de tu destino y la paz que te inunda será quién guíe tu rumbo.

Es un auténtico estado de bienestar; eres quién sientes y sientes lo que eres. Y aunque en busca de esta verdad estemos expuestos a dar con ella y sus consecuencias, el resplandor que aporta se convierte en algo valioso, pues ha vencido al error de la ceguera.



"No vayas fuera, vuelve a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad".
San Agustín (354-430), obispo y filósofo.