"Dar a entender"

"Dar a entender" otorga carta blanca para destapar una inmensa gama de conjeturas que moldeadas al antojo del que recibe este poder, pueda imaginar. En su mano queda elaborar magníficos decorados añadiendo cuántas marionetas desee configuren su obra. Jugar a poner en bocas ajenas, aquello que ahnela escuchar o bien que desea calle para siempre.

Convertido por azar en
director de guion, manejará a su antojo la adaptación de la historia que otro comenzó, llevando a lo más alto de la cima o a lo más bajo del abismo, lo que decreta, debe subir o debe bajar. No hay freno a la creatividad. 

Pero una vez el telón se cierra, la fantasía se marcha, los actores dimiten y el escenario se desploma

Irreversiblemente, la realidad suplanta la ficción.

Incapaz de descifrar con acierto el mensaje, el guionista queda al amparo del tiempo en la confianza que, quizás mañana, pueda ajustar "lo que le ha sido dado a entender".

Príncipes "VerdeAzules" el Libro

"...Casi tiro al traste lo aprendido en su ausencia; esas horas a solas en las que sin apenas aliento, traté de curarme en su vacío. Pero milagrosamente, debí de haber invertido tanto esmero en ello, que dio su fruto. Me separé y le pedí, abriendo la puerta, que se marchara... "

"Regalo un sueño"

Regalo un sueño
Ya no lo puedo conservar por más tiempo.
Lo he cuidado con cariño arropándole por las noches cuando el rocío asomaba. Lo he alimentado sanamente a base de aderezos de confianza, ternura y esperanza. He bailado con él cuando el desaliento se apoderaba fuertemente invadiendo el ánimo. No he dejado que nadie rompiera su magia defendiéndolo contra ojos incrédulos que no alcanzaban a comprender mi en que, algún día, se materializase.

Alguno ha querido adentrarse en él para hacerse dueño y señor, más jamás ha habido forma posible de desbancar el alcance del calor que deprende y que sólo es manejado por un amo. Imposible la suplantanción.
He de advertir que, pese a mi esmero en los cuidados, está un poco dañado. Ha soportado cambios bruscos de los que le ha sido muy complicado reponerse. Ha pasado en cuestión de segundos, de un "quizás", a un "ojalá" para llegar a la triste "indiferencia". Todos estos altibajos han provocado heridas de las que aún se repone.

Sin embargo, conserva su pureza. Su amor sigue latiendo. Tan solo necesita de unas manos que le eleven de nuevo y deseen caminar a su lado. Manos valientes carentes de miedo, llenas de voluntad, serenidad, pasión, alegría, dulzura, que hagan por fín de él, un sueño hecho realidad.

Si alguien se ve dispuesto a ello, mi sueño es suyo.

Príncipes "VerdeAzules" el Libro

"...Tras todo el curso detrás de Noelia García, decidí dar un paso para vencer su indiferencia. Aproveché la fiesta de fin de curso, para saltar al
escenario e interpretar la canción “Noelia” de Nino Bravo. El plan era perfecto, ella se enamoraría de mi y seríamos felices toda la vida. Pero el resultado no respondió a mis expectativas..."

"Sella tu destino"


Apresúrate lentamente no vaya a ser que cuando abraces sólo encuentres tu cuerpo.

Corre lento más raudo, para que llegues a tiempo de taponar heridas.

Impide que tus pasos se retrasen estorbando tu ascenso.

No esperes mucho más segundas oportunidades que además no están garantizadas. 

Saca partido del susurro de tus instintos que fieles a tí, te orientarán.

Aprovecha estos pasajeros segundos que sellan todo un destino con el que te tocará lidiar.


 "Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida". 
Arthur Schnitzler (1862-1931), dramaturgo austríaco.

"YOU NEVER KNOW, HOW SOON IS TOO LATE"


Príncipes "VerdeAzules" el Libro

"...Por terminar la crítica de Cars2, a Fran, que ahora tiene diez años, le pareció para críos, y hubiera preferido ir a ver Transformers. Cisco, que tiene siete años, se paso toda la película, diciendo que quería ver a su padre, así que tuve que dejarle el móvil para que le llamara varias veces..."


Príncipes "VerdeAzules" el Libro

"...Y por si eso hubiera sido poco doloroso, pasé las semanas siguientes deshaciendo todo lo que tú creaste. Sin posibilidad de escape, me tuve que enfrentar a destruir lo que con tanta ilusión quise tener. No imaginas cómo es batirte contra tí misma..."


"Años atrás"


Si un par de años atrás hubiera si quiera imaginado en qué punto estoy ahora, sé que hubiera frenado y desviado mucho de lo acontecido.

No me hubiera dejado arrastrar a favor de otros obviando lo que mis instintos más profundos gritaban sin reparo.

Hubiera tenido más tiempo para darlo a mi tiempo.

No hubiera regalado momentos a menesteres no merecedores ni dignos de tal sacrificio, edificados a base de confianza ciega y entrega inapropiada. 


Resurgir ante el infortunio es complicado más no imposible.

El rendirse ante la realidad que golpea tu cara para ser capaz de ver allí lo que antes permanecía oculto entre la maleza, escondido al amparo de otros, acobardado y recubierto de engaños y tergiversaciones, sin honradez en definitiva, te descubre ante una existencia llena de interrogantes que a veces, ahogan.
  
Sin embargo, sin esos años atrás no hubiera podido hacer de mí la persona que voy construyendo paso a paso para ser la que quiero sentir.

Así es que, lo damos por válido. Le damos la enhorabuena por la lección aprendida y empezamos con anhelo a escribir otro libro. 
Esta vez con los ojos mucho más abiertos y una entrega mucho más cautelosa.

"PAZ"





"No hay camino para la paz,
la paz es el camino"
Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.

"Vapulear"


Hay quién se cree en la potestad de vapulear constantemente los cimientos de otro sin ningún tipo de reparo y peor aún, en la convicción de tener derecho a ello, sustentando que es más válido lo que dictamina que la puesta en marcha de los valores de aquel que recibe sus dardos.

Y llega un momento en el que todo se parte.

Se traspasa un límite y llega un final

Aquel que ha recibido las dañinas flechas buscando no obstante y durante tiempo explicación a semejantes hendiduras, dejando correr aire en la confianza de que es pasajero, aparta definitivamente de su lado a personas que solo embisten en lugar de cimentar. 

Nadie está en posesión absoluta de la verdad. Nada hay más frágil y con más definiciones, pues rara vez se llega a consenso unánime. De hecho, aquello que para uno marca evidencia, para otros no es más que síntoma de equivocación

Lo sí podemos hacer es beneficiarnos de las luces que una y otra verdad aportan. 



Debatir las sombras, más no aniquilar a aquel que mantiene criterio propio aunque opuesto al nuestro. Porque ocurre, incluso en ocasiones y ante la sorpresa de los que arremeten, que cuando escuchan, llegan a hacer suyas aquellas opiniones que antes criticaban con dureza.

Como quiera que sea, con cortesía y civismo, conservemos siempre el respeto hacia el otro. Esto es infalible ante cualquier adversidad ya que, entre otros, contribuye a un crecimiento enriquecedor que revierte en ambas partes.

“La naturaleza  hace que los hombres nos parezcamos unos a otros y nos juntemos;
la educación hace que seamos diferentes y que nos alejemos”. 
Confucio (551 AC-478 AC-Filósofo chino)

“Contra todo … somos”



La estela escrita en mi piel, se hace borrosa. Tenues son los renglones que antes me guiaron. La firmeza, desvanece. La mirada perdida, se orienta.

Los segundos pasan sin contarlos. Los días suman ya 24 horas y mi lucidez me desvela que me ha sido concedido sosiego, pues serenos son mis sueños y ya no asomas desvelándome.


Libremente cautivo, te quedas dónde has elegido estar. Persuadido por la idea de que no se toca lo que puede romperse, tu recuerdo te basta y yo te lo entrego. Desde aquí, inmóvil, prometes que nunca te irás.


No hay retorno en el camino, ni desliz en lo escogido. Cuál osados ingratos, regalamos al destino lo que para nosotros no quisimos.

 

"Mi más"

Tratando de acomodarse en su ortopédica silla, con voz entrecortada dijo: “Debajo de mi cama, dentro de una caja verde, envuelta en sobre sepia. Quiero que se quede en tus manos. Léela y búscala. Dile que dejé correr la brisa demasiadas primaveras, que fui en su busca más llegué tarde, pero sobretodo dile que siempre la amé; que eternamente será “Mi más””… 
Un año cualquiera, una tarde de octubre.
Hoy necesito hablarte.
Puede que sea lo último que te escriba.
Sólo el tiempo lo dirá.
………………………………………
Mi querido Alfredo: ¿Así es cómo dejas que se disuelva?. ¿Es lo mejor que se te ha ocurrido?. Te creía diferente a otros anteriores. Más locuaz, más entregado, más cortés, más firme, más consecuente, “más” en definitiva. Si, eras “Mi más”. Has ostentado este título, que ahora supongo dirías ni deseado ni pedido, durante largas primaveras. Te lo ganaste.
No digo que efectivamente no contara con que la jugada sería dura, compleja y por supuesto asumía la probabilidad de la retirada. Pero con lo que nunca conté fue con la indiferencia por desenlace.
Te hacía más fiel a mi respeto y desde luego no es la imagen que he llevado de ti todo este tiempo. Fíjate que de haberlo sabido antes, mis últimos pasos hubieran sido más cautelosos, más meditados. El resultado, el mismo, pero la forma, distinta. Mas que nada para no salir tan dañada. Porque he de decirte que duele.

Has de saber que la entrega con apenas esperanza y ¿porqué no? gratuita, si no lo niego, sin embargo meditada y valorada, de un alma abierta de par en par, sin escondites, con pureza, no es que cueste hacerla cuando se está convencida de ella, pero recibir tan solo el eco de tus propias palabras rebotando una y otra vez dentro de ti, sin ser capaz de obtener veredicto ante las preguntas, resulta cuanto menos  lastimoso, haciéndose más difícil aún el tolerar el vacío que a cambio se recibe.

Te lo explico. Primero dejas correr brisa, en el entendimiento de que todo lleva su proceso y cada cuál responde dentro de su tiempo. En este punto ni imaginas que te vas a quedar al borde del abismo. Sabes que lo que tenga que ser, llegará. Permaneces expectante, con ciertas gotas de esperanza.

Después la brisa pasa. Llegan las nevadas. Comienzas a sentir frío. No das crédito y empiezas a listar todos los “fenómenos paranormales” que han imposibilitado tu acercamiento. Es la única y posible explicación. Gélida, comienza a doler.

En tercer lugar, el asombro. Cuarto, la incredulidad. Ambos casi a la par. Duele con fuerza.

Quinto: remordimientos. No por lo hecho sino por cómo se hizo. Te cuestionas, crees que el problema es tuyo. Te sientes débil. Sigue doliendo intensamente.


Sexto, otro intento, pues confías en que tal vez se pueda volver al primer paso y dar un giro diferente. No sucede. Te hundes.
Séptimo, asumes derrota. Duele como nunca antes. Te hundes. Lloras.
Octavo … Inesperadamente, llega una señal. No está todo perdido. Los “fenómenos paranormales” no lograron su cometido. Aire suave entra ... ¡otra vez!. Aunque la novela a esta edad se lee diferente, cantas de nuevo. Sin embargo, la insensibilidad vuelve a ganar terreno.
Noveno: nada, absolutamente nada, dando pie a que “Mi más” se vaya haciendo pequeño.

Sustentada en la ayuda que proporciona el poder de la creencia en uno mismo, la angustia comienza a menguar despacito, muy despacito, aunque sin desaparecer. Baja el dolor, sube sin remedio la autoestima. De lo contrario, la catástrofe se hará dueña y resurgir ante tales cenizas pudiera resultar lucha feroz en terreno escarpado.
A modo de súplica, la sucesión de los siguientes pasos se aglutinan en uno:
Incapaz de crear una frase que se ajuste a la realidad, con el corazón marchito y defraudada, asumes sin compartirla, la respuesta despoblada de palabras.
Afligida, escasa en confianza, rota, das bienvenida al olvido en el deseo de que desaparezcas con la misma rapidez con la que te hiciste amo de mi corazón. 
Más los anhelos no siempre florecen. Hoy, tiempo después, sigues habitando en mí. 
Postrada de rodillas ante la tumba de su abuelo con las manos tintadas en sepia y sollozando, recordaba como él le decía “¿Te cuento mi secreto?”.





“Y ahora … ¿es cuando quieres que me quede?”.

¡¿Ahora que me voy es cuando quieres que me quede?!.

¡Qué extraño crucigrama inconexo!.


Llegas a destiempo.

¡¿Cómo hacer para que nuestras vidas confluyan al unísono?!.

Somos carne de bufones.



…Se te fué … Se te escurrió de las manos …


 
¡¿Y ahora que me voy es cuando me preguntas porqué lo hago?!

“Deseo deshonesto”


Dicen de “él” que pertenece al grupo de los 7 Pecados Capitales, entendiéndose en este contexto “capital” como fuente y creación de otras desviaciones de los mandatos divinos.

Quién viaja de la mano de este deseo dejando que se apodere de su alma, vivirá en una insalvable amargura de la que le será difícil verse liberado, pues ansía la felicidad que otro posee, sin detenerse a descubrir que “No es dichoso aquél a quien la fortuna no puede dar más, sino aquel a quien no puede quitar nada”.



Desarrollará tretas, (creará mentiras, emulará tener algo que no tiene…), para alimentar un sentimiento voraz de mal al prójimo tanto en el terreno material como en el intelectual, otorgando así alas al resentimiento.

Navegará en océanos de tristeza y agonía originada por el bien ajeno, llegando incluso a presentar patrones de complejo de superioridad ya que vivirá en la ficción de la posesión de valores, atributos y cualidades que en realidad no posee, negándolos en los que sí son dignos en ellas, de manera defensiva.

Nada positivo. Despedaza el amor.

Pero hay vía de escape. Para cada gran pecado hay una virtud que logra aniquilarlo. En este caso, sería la no siempre puesta en práctica tarea de desear el bien a los otros.



Robert Green dijo que “en la vida no hay premios ni castigos, sino consecuencias”.

“Lo que está por llegar…”


Se va quedando dormido en un rincón de mi libro.

Se apacigua el ansia, se calma el deseo. 

Pasa el recuerdo, aparece la cordura

Lo que pudo ser y no fue, repercute en algo que pudiera llegar a ser.

Distintos actores, esperanza en el horizonte.

Flaquea el aliento, más no decae.

Lo vivido sustenta lo que está por llegar


Historia Príncipes "VerdeAzules"

Despierta curiosidad entre los que nos siguen, el descubrir cómo nació "Príncipes VerdeAzules". Por ello es que queremos compartir con todos vosotros la creación y desarrollo de este proyecto en el que estamos volcados con mucha ilusión. 

Sin conocernos, llegamos casi a la par al mismo punto y prácticamente al tiempo: El arte de escribir es una afición que en nosotros, permanecía dormida hasta que nuestra "valentía" nos abrió las puertas y decidimos aceptar el reto.

Como principiantes, nos presentamos a concursos al tiempo que fundamos nuestros blogs personales, facetas que aún conservamos. Un alto en el camino o el destino o "las letras", nos encontraron.

Esta es nuestra historia; la Historia de "Príncipes VerdeAzules".


Todo comenzó una tarde de mayo. Navegando por la web, Silvia llega al blog "El relato del mes". Un blog que propone la participación de blogueros en el desarrollo de un relato mensual, cuyo tema es común. Una vez recibidos y publicados, se procede a una votación, resultando un único ganador. Atraída por el desafío, contacta con su creador, Jorge, quién le invita a bailar con Alejandro Sanz: "Si tú me miras", es la canción elegida para el tema del relato de junio. A partir de este momento, ambos comienzan a compartir sus experiencias como "humildes escritores". El cruce de emails es la vía elegida.
Dado que Silvia resulta ganadora, Jorge le otorga la concesión de ser ella quién decida el tema del mes siguiente. He aquí que aceptando agradecida la responsabilidad, comienza en la búsqueda de ideas y la primera que aparece es "Príncipes VerdeAzules", obedeciendo a la siguiente reflexión: "Conozco las penurias del amor y demás, pero sigo en mi creencia del Amor de verdad...El de "letras grandes". Es un tema que he debatido en varias ocasiones y pese a las intenciones de mis contertulios por hacerme cambiar de opinión, lo único que han logrado es que reconozca que los príncipes no son azules. Razón por la cuál les he bautizado como VerdeAzules".

Finalmente, entre ambos deciden otro tema para el mes siguiente, que se concreta en una frase. Sin embargo el Amor y sus sinsabores, no se quedan al margen convirtiéndose por tanto, en tema de debate.

Jorge, instalado en un antimonarquismo perpetuo, dónde no hay cabida ni para reyes ni príncipes, defiende que los príncipes no tiene color y azules, verdeazules o rojos, a larga distancia le parecen todos iguales. Por su parte, Silvia apoya su teoría de la existencia de Princesas, curtidas si, más con fé en el amor convertido en proyecto de pareja.

Interesantes, opuestos y a veces, encontrados pensamientos van sugiendo, y un día Jorge sugiere que "Príncipes VerdeAzules" podría ser un título perfecto para un libro. Esta propuesta es bien recibida por Silvia quién se muestra abierta a "negociar" un libro a medias.
Y así, entre bromas, escritos y anhelos, en julio nace "Príncipes VerdeAzules".

Sin acuerdo previo de argumento, el punto de partida se crea a partir de una historia  que Silvia imagina l
lena de sentimientos y emociones y con la que abre paso al mágico mundo del Amor. Historia que recoge Jorge añadiendo sus personajes y su genial visión.  A través de los actores que van naciendo, cada uno va plasmando los diferentes colores que alimentan las relaciones entre hombres y mujeres. A día de hoy han logrado construir 10 capítulos: Silvia los impares y Jorge los pares. Ambos han dedicado un apartado en sus respectivos blogs exclusivo para PVA ("Príncipes VerdeAzules"), al tiempo que son gestores de una página con el mismo nombre, en Facebook, publicitando no obstante, esta "su historia", en diversas páginas webs.

Ni Jorge ni Silvia saben qué va a ocurrir en los capítulos que el otro escribe, de tal manera que la narración se va nutriendo de forma espóntanea cuando uno recibe el capítulo del otro.

Aspiraciones no nos faltan pues la ilusión nos guía y aunque no sabemos hasta dónde conseguiremos llegar, mantenemos viva esta historia. Disfrutamos con ella y es un regalo del que no queremos deshacernos.

A todos los que camináis con Marta y Miguel y demás personajes, muchas gracias.


Jorge Moreno Muñoz                      Silvia Aguilar Gamino

"Mi dilema"


Tengo razones de sobra para romper este acuerdo tácito que ha permanecido oculto y dormido durante tanto tiempo y así zanjar de una vez este desgaste acumulado. Abandonar la idea de un proyecto conjunto para dejar descansar a mi mente….

A mi corazón, ni caso que ya ha dicho bastante.

Claro que ello supone bajar el telón para no volver a subirlo nunca más. Dejar de representar una y otra vez escenas cuyo único público expectante, soy yo.

Desmenuzar cada vivencia, cada gesto, cada mirada, cada palabra, cada caricia, cada beso, empaquetarlo todo y lanzarlo a las arenas del desierto de Egipto, (a ser posible que caigan en un oasis para que se ahoguen), y ya de paso visito este país que siempre he querido ir.


Aunque ya puestos, lo mejor sería enterrarlo todo, cuál ajuar funerario en alguna de las pirámides. Lo malo es que si finalmente decido hacerlo, he de pensarlo dos veces, pues si bien los faraones eran fieles a esta creencia, era porque creían en la vida después de la muerte por lo que se enterraban con objetos que pensaban, les serían necesarios tras su defunción. Vamos que lo que faltaba era llegar a la otra vida y volverme a encontrar de nuevo con todo este ramillete de sentimientos y demás….


“Dime que me vaya; deshazte de mí para que yo pueda deshacerme de tí”, decía.

“No. No es lo que quiero”…Todavía oigo el eco de sus palabras.

“¿Entonces? ... ¿Hay camino posible?”


Y en esta parte de la historia … ¡zas! …¡Me da por cantar!

Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una
y las dos y las tres….

con la salvedad que nada de amaneceres buscando “lunas” ni satélites varios. Tampoco hubo “adiós”.


A día de hoy, sigo esperando vislumbrar algún camino al más puro estilo Pulgarcito. Alguna que otra miga de pan he visto, pero sigo sin encontrar las que me lleven a casa…


Me ha caído lluvia, granizo, el viento casi me tumba más de una vez, el sol ha quemado mi piel dónde más tarde se posaron hojas del otoño. Menos mal que tengo grandes amig@s que me han ido acompañando en cada estación: nunca me faltó abrigo ante el gélido invierno, ni paraguas que más que parar lluvia, recogía mis lágrimas y ¡qué decir de las cremas para repeler al sol!. Ese dichoso sol veraniego que me ha tenido meses en absoluta ceguera.

                       

Más decidirme por emular el linaje real, (obviando por supuesto, la creencia de “objetos necesarios”), y erradicar definitivamente esta plaga que me atormenta, es arrancarle a mi alma .


¿Debería entonces dejar el ancla en este dulce-amargo ocaso-alba tratando de encontrar público receptivo en posibles nuevas representaciones?


Tremendo dilema…