“Dime como actúas y te diré quien eres”



Gracias por incentivar quién soy

sin dinamitar esa parte de mi

que a duras penas digiero.


Consigues que persista en mejorar.

"Pendido"

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Gracias

“Be Sure Before You Close That Door”

¡¡Cuántas vueltas damos muchas veces

antes

del portazo final!!.

Soportamos, hasta incluso el caer extenuados cualquier desagradable contratiempo o dificultad y ¡cómo no!  ambas a la vez, (ya venga en forma de acto o palabra), con tal de mantener abierta la puerta. Es como si eso de decir “No” casi fuera delito.
Nos cuesta darnos cuenta que ese “basta” sencillamente muestra nuestra disconformidad ante, generalmente, alguien que está vertiendo conflicto.
Hay algo de miedo ante esta resistencia pues supone pérdida, ruptura y vuelta a empezar y este es un proceso que a la altura de unos años, aparte de que en ocasiones produce cansancio, suele ir acompañado de un cierto recelo; vamos que no vaya a ser que lo que cerremos sea mejor de lo que esperamos obtener o nos llegue, pues al fin y al cabo todos llevamos pegados a la espalda sueños despedazados.
Pero lo que no creo que se deba hacer es ir en contra de los propios deseos y expectativas.
 
Tendríamos que valorar si las necesidades y anhelos de cada uno van en la misma dirección o en sentido opuesto, sin que ello signifique que debamos pensar y actuar exactamente igual ante cualquier situación.
Simplemente creo que es encontrar unas prioridades comunes para que ambos se identifiquen en el otro.

¿Dije “simplemente ”?
...Just “keep the faith”...
Silvia AG

“Cierre por liquidación”

Cuelgo el cartel de cierre:
-Se acabó el restaurar muebles-

Punto y final a la difícil, (porque lo es y mucho), tarea de restaurar mobiliario ajeno que me llega extremadamente dañado, carcomido, con infinidad de fisuras profundas y roto por mil partes, algunas irrecuperables.

Muebles a los que incluso tras varios lijados en los que me esmero por ir desechando capas de deterioro, no siempre consigo arrebatarles todas las astillas.

Esta herencia de corrosivos años carentes de cuidados que traen consigo, ayuda a que la rehabilitación se demore entorpeciendo además en ocasiones, el devolverles su apariencia original como algunos esperan, pues caso contrario hasta los tildan de inservibles.

Pero yo no desisto en mi afán por sacar a relucir la fortaleza y brillo que esconden. De hecho por ello, me suele ocurrir que tras pasar por mis manos, se convierten en fornidos y sólidos bienes con una asombrosa consistencia a prueba de cualquier golpe. Eso si, yo me quedo con las palmas llenas de cardenales.

Y cuando acabo de pulirlos y les dejo que muestren su luz de nuevo, es cuando parece que la gente se fija en ellos y descubren que existen. Es más, he tenido casos en los que aparecen compradores que sin apenas mediar palabra, reclaman lo que dicen es suyo olvidando y/u obviando, que fueron ellos quiénes los repudiaron.

Así es que en medio de este desgaste que yo sufro y ellos pierden para siempre, me suelen quedar pocas opciones. Entrego mi mimado regalo y mientras me pierdo por conservar parte de su olor conforme se va alejando de mi, sólo pido que su nuevo dueño jamás olvide que su mantenimiento ha de ser constante. Su naturaleza así lo pide y hasta, en ocasiones, lo vale.

"Echo"

Si me tapo los oídos ...
  

¿DeJo de EsCuChArTe?