“Calma”

No siempre tras tormenta llega calma.

Ese Amor que todo lo puede, todo lo tiene y todo lo quiere, casi nunca queda satisfecho.

Maravilloso conglomerado de sentimientos del que no escapa ni uno y dónde cada cual juega a su antojo buscando lugar de honor.
 
Continúa unión y desunión de unos con otros que desfila por una delgada línea que engorda y encoje a medida que nuestras sensaciones caminan sobre ella.


Estremece digerir su soledad.
Llena el alma beber de su fuente.
Rasga pieles su displicencia.
Da vida su locura.


No siempre el paso de esa tormenta pasajera, efímera en ocasiones, de latidos agitados, encuentra calma.