"Vivir sintiendo"

"La vida es demasiado corta"
 

Esta frase muy utilizada a modo de consejo con un apalastante enfásis afirmativo, pudiera asustar al más audaz. 


 
Suele venir envuelta en "paquetes" que
entregan cuando el ánimo decae, la amargura devora y el sufrimiento se asienta. Y cuál mágica poción digna del mejor de los druidas, esta sentencia aparece para decirte que si te "enfundas" en ella, abrirás tu despertar a un mundo más pleno.

No creo que debamos subsistir pensando en un corto final. 

 
Opino que lo más acertado sería vivir
sintiendo con todo lo que ello conlleva: luces y sombras, supervivencia personal, aciertos, errores ...
Procesos de descubrimiento interior y cambio, aunque signifique atravesarnos incluso a nosotros mismos para seguir adelante. Sacar provecho de un manifiesto lamento que más tarde pudiera ser reconocido como ventura.

Aprovechar esos momentos de inflexión que tanto aportan y nos invitan a nuevas aperturas, a aprendizajes impensables, a deshacernos de
grilletes que nos anclan a un pasado lejano tirando de nosotros.

Aspirar a implicarnos con alguien más que no sólo nosotros mismos que nos conduzca a convertirnos en personas de mente abierta, compasivos, generosos, dignos alumnos de las
enseñanzas de los demás.
 


Nuestra naturaleza, nos pone a prueba


Nuestra voluntad, nos entrega determinación.

 

“No es la sociedad la que habrá de salvar y guiar al héroe creador, sino todo lo contrario. Y así cada uno de nosotros comparte la prueba suprema no en los brillantes momentos de las grandes victorias de su tribu, sino en los silencios de la desesperación personal".  Joseph Campbell, (marzo 1904 - octubre 1987), profesor estadounidense, orador, historiador de las religiones y filósofo.

"¿ Y ... ?"

Espero que haya cabida en este mar de sueños para que algunos de los que ya parecen escabullirse asustados regresen para lograr culminar su mandato.
Mi antes férrea voluntad les mantenía expectantes.
Cándidos confiados de un futuro que llegaría, se mantenían en alerta ante cualquier mínima manifestación que les fuera acercando hasta el objetivo. Desconocedores aprendices incultos en el arte, desplomados sin freno imploraban cabida en brazos que poco podían sostener.  
Mal enfocada dedicación en crear algo que sobrevolara más allá de lo posible narrado.
Ahora, en una extenuante vida que arrastra silencios poco queda por decir.
Y te recuerdo
y me buscas
y te quedas
y te dejo ir
y te giras
y me escondo
y te ignoro
y me gritas
y me huyes
y me es indiferente
y me reconstruyo
y te arrepientes
y te asustas
y quiero dejar de ser quién has hecho de mí
y deseas que vuelva a ser
y te quiero en mi mundo
y me arrepiento
y me exiges
y me esperas
y dejo de “reconocerte
y “te reconoces no reconociéndome”
y nos dejamos vencer …
y la vida pasa como pasa el dolor por ti, por mí, como pasa el ardor de dos cuerpos derretidos al atardecer mientras unos desgarrados ojos nos recuerdan que pudimos y sin embargo, no fuimos capaces …
y…
¿ahora qué?
 
Silvia AG