"Electricidad"

"Existe, en verdad, un magnetismo, o más bien una electricidad del amor, que se comunica por el solo contacto de las yemas de los dedos". (Ferdinand Galiani-1728-1787-Diplomático y economista italiano).

"Si ello fuera posible"

Esos recónditos lugares en los que duermen resquicios de nuestra vida, podrían permanecer aletargados a nuestro antojo. No estaría mal acordar con la memoria unos días libres o, para los menos exigentes u osados, una tregua que dure minutos.

Activar y desconectar a criterio propio, episodios que desearíamos no mantener vivos constantemente, bien por la
dureza de los mismos, bien por el bienestar nunca vuelto, bien por la soledad incrustada, o bien por el aroma que nos embriaga nublando cordura. 

 Sin necesidad de perder las piezas del rompecabezas, dejar algún hueco temporálmente lleno de "nada", seguro que nos haría distintos en nuestro hacer. Un extravío momentáneo de algún que otro fragmento clavado a sangre, nos liberaría del condicionamiento que aplicamos a cada acto.

El convertirnos en ignorantes de nuestra propia
memoria, nos otorgaría una segunda oportunidad para jugar de nuevo cartas antiguas, desbloqueando probablemente, muchos prejuicios.

Quiza en ocasiones, nos ayudaría a ser más coherentes a la hora de responder, pues apartando determinados instantes, la historia pudiera ser
reconducida en base a sentimientos diferentes y por qué no, más puros; no dañados ni arañados por las huellas del ayer.

Manejar el no recordar algo que alguien te causó, situaciones claves, instantes que marcaron tu
destino, da bienvenida a un corazón más inocente que no arrastra marcas. Un
corazón que se muestra dispuesto a más, que no coarta su propia apertura, pues no ha tenido tiempo ni motivo para instalar barreras.

Dar sin recordar y luego volver a colocar pieza, tal vez nos permitiría una entrega más sana, o más honesta, más nuestra porque sin duda, con nuestra memoria al mando, nos vemos muchas veces
limitados en nuestra voluntad. 


Si ello fuera posible, un beso llegaría a tu boca.

"Te llevo conmigo"

 He desistido en mi empeño por entenderte.  Renuncio  a seguir complaciéndote. Aléjate de mi que quiebras mi respirar. Ahogas mis sueños.  Despierto abrazada al hastío en medio de llantos mudos que no encuentran consuelo.
 
Larga lucha llevo a mis espaldas. Mi alma agotada me exige tregua. Mis pensamientos aplauden la propuesta y mi cuerpo se reconforta.

 
Escucho los ecos de tu miedo y me alejo lentamente escapando de la telaraña que has tejido. 

 
Aunque tu sombra obstaculiza la luz, tu punto muerto ha activado mi motor. 
 
Sin dejarte ir pero sintiéndome libre, te honro. 

En tus sueños te visitaré y mi amor te entregaré.

Allí dónde temores no tienen cabida; allí dónde siempre seremos "tú y yo"... Contra todo y pese a todo...
 
Te llevo conmigo

"Amanece"

Lo único bueno de todo ésto es que ya se vislumbra corto.

Lo que hacía que se alargara ha dicho adiós con
sonrisa serena.

Los
baches más hondos han sido asfaltados y soy capaz de volver a caminar sobre ellos sin perder equilibrio.

La dicha encontrada supera el
sufrimiento invertido.

Nada acaba y todo
empieza

El cielo se abre dejando respirar nuevas brisas que rozan mi rostro con ternura, consuelo y esperanza.

 

Libertad me ha sido entregada.

La capacidad para
remontar ha aumentado.

La
tenacidad reconocida.


Los abrazos inundan mis días.

"Dar a entender"

"Dar a entender" otorga carta blanca para destapar una inmensa gama de conjeturas que moldeadas al antojo del que recibe este poder, pueda imaginar. En su mano queda elaborar magníficos decorados añadiendo cuántas marionetas desee configuren su obra. Jugar a poner en bocas ajenas, aquello que ahnela escuchar o bien que desea calle para siempre.

Convertido por azar en
director de guion, manejará a su antojo la adaptación de la historia que otro comenzó, llevando a lo más alto de la cima o a lo más bajo del abismo, lo que decreta, debe subir o debe bajar. No hay freno a la creatividad. 
 
Pero una vez el telón se cierra, la fantasía se marcha, los actores dimiten y el escenario se desploma
 
Irreversiblemente, la realidad suplanta la ficción.
 
Incapaz de descifrar con acierto el mensaje, el guionista queda al amparo del tiempo en la confianza que, quizás mañana, pueda ajustar "lo que le ha sido dado a entender".

"Apacigua tu alma"

No pongas en tu boca besos que no te dí. No escribas palabras que nunca dije. No des por hecho actos que nunca fueron consumados. No afirmes lo que nunca conté.


Libera tu alma sin ataque, esmerándote por
hacer lo posible en no convertir tu sufrimiento en mío. Supera tus obstáculos sin ahogarme que necesito aire para batir los míos.

Te has creído en
posesión de algo que nunca te otorgué. ¿En que momento te doné potestad en mi respirar?. ¿Cuándo dije que podías elegir por mí?.

Cultívate y disfruta del
hallazgo procurando elevar la mirada para observar que hay algo más.
No soy tu centro ni tú el mío. Corta ligaduras.

Reconstruye tus sueños, que ellos te eleven, que hagan de tí un ser libre...Y entonces, quizás, te pueda volver a ver. Esta vez con más acierto en lo mostrado...


"Cuando el espíritu
está abatido,
es menester sacudirlo". 
 Voltaire (1694-1778) Filósofo y escritor francés.

“Construye, no impongas”

Hay quien se empeña, con una insistencia que cansa, en hacer de otros lo que no son y lo que es más; lo que no quieren ser.

Tratar de convertir a personas es hacerles perder su esencia. Es alejarte de lo que un día te unió a ellos, pues con imposiciones lo que se logra es distancia.

¡Manda narices que con lo que cuesta ir configurándote, vengan de fuera a querer cambiarlo a su gusto y sobretodo, conveniencia!. Por que no se equivoquen Vds., la mayoría de estos aspirantes a maestros en el arte de la transformación, lo que pretenden es sacar provecho, básicamente porque lo que ven les quita luz.

 
 

¡Pero si lo gratificante es compartir lo que te falta con otro que lo posee!....y de paso, aprender uno del otro no estaría mal.

 

Si no te gusta lo que te encuentras, gira, cambia de tercio, y cesa en tu empeño por hacer de otros tu símil. ¿Se te ha ocurrido pensar que quizá ese a quién pretendes moldear, puede que también le cueste soportar ciertos aspectos de tu persona?.

Sin embargo y tal vez este alguien, pese a todo, encuentra razones para crecer a tu lado en el respeto a la tolerancia de pareceres y formas de conducta. Puede incluso, que llegar a esta idea le haya hecho invertir tiempo en sí mismo modificando de antemano su conducta en pro de un bien mejor y la verdad, después de arduo trabajo en construir, resulta difícil de digerir el derrumbar máxime cuando el derrumbe viene impuesto desde fuera.

Opiniones dispares tenemos todos. Locas, atrevidas, osadas, cobardes, el tan traído y llevado sentido común también nos falla, las actuaciones no son siempre las esperadas, los sentimientos cambian.

Disfrutemos del aprendizaje que todo ello conlleva. Dejemos que la magia del crecimiento conjunto nos envuelva y compartamos la debilidad, el miedo, la ventura. Al fin y al cabo se trata de eso ¿no?, aprender de ti y de los que te rodean. Pero dejemos además, que cada cuál construya a su ritmo….

Y creedme, ocurre. Ocurre que encuentras con quién construir. Esa magia surge y se aprende, se evoluciona, se encuentran caminos…. Y poco importa si ese alguien es cómo tú, poco importa si eres totalmente opuesto a él, porque nadie impone, solo comparten, se ayudan, se dejan “ser”. Son compañeros que edifican el uno en la vida del otro.

Os hago partícipes de las palabras que me han sido entregadas por parte de unos de esos “alguien”: un amigo que incluso cantando, ya me decía….

 

Construir no hay prisa. La obra final es tan bella como tu vida misma.

 

Personajes Príncipes VerdeAzules

¿Existe el príncipe azul o han desteñido todos a verde? ¿y la mujer perfecta? Pero sobre todo, ¿que harías si le encontraras?.

Os invitamos a adentraros en el enigmático y no menos complicado mundo de las relaciones de mano de Príncipes decolorados y Princesas que se debaten entre conservar su trono o abdicar.


Marta Suárez, 38 años. Directora de una agencia inmobiliaria.
Mujer frágil. Romántica en vías de extinción.
Incasable en su búsqueda del hombre perfecto, va sorteando uno y otro “sapo” que en su camino se cruza, lo que hace de ella una experta en el descubrimiento de Príncipes que dejan de ser azules para tornarse bicolor cuando su fantasía es derrotada por la realidad. Es entonces cuando comienzan a engrosar la lista de Príncipes verdeazules.


Fede Suárez, 38 años. Cantante de vocación. Abogado de profesión.
Empedernido seductor. Solo abandonó esta costumbre cuando Virginia se cruzó en su camino para más tarde abandonarle, volviendo con más convencimiento al mundo de la conquista esporádica, carente de futuro y compromiso.
Fiel amigo de Marta y su mejor confidente.


“Príncipe VerdeAzul” por excelencia. 45 años. Reportero. Ex de Marta.
Aventurero, intrépido profesional, con gran “don de gentes” a la par que escurridizo y temeroso ante el amor. Un marcado pasado salpicado de abandono, hacen de él un hombre incapaz de enfrentarse a la posibilidad de ser feliz. Tras dos años de relación, abandonó a Marta a las puertas del altar.


Miguel Aranda. 37 años. Una traumática experiencia en su adolescencia marcó para siempre sus relaciones con el sexo opuesto. Toda una filosofía de vida, evitando el compromiso en sus relaciones con las mujeres, se tambalea cuando puede perder a la mujer perfecta. De vocaciones dispersas y fotógrafo de profesión, muestra una extraña habilidad para colocarse en las situaciones más inverosímiles.

Javier Aranda. A punto de cumplir los 40. Hermano de Miguel. Un triunfador. Ejecutivo de éxito, atractivo, elegante, educado. El príncipe azul de no ser por su facilidad para enamorarse de cuantas princesas se cruzan en su camino. La última es Marta. ¿Será ella capaz de evitar que destiña a verde?


Paula Quiñones. 27 años. La última novia de Miguel. Ex-modelo y abogada. Guapa, alegre, inteligente, un cuerpo de escándalo. La mujer perfecta a no ser por... Es la mujer perfecta.


Daniel Escriba, 37 años. Otorrino. Separado con 1 niño. Amigo de Marta y Fede desde la infancia. Hombre afable de gran corazón siempre dispuesto a tender una mano. Amante de la juerga. Padre comprometido. Oculta desde hace años, su incondicional amor a Marta.
 









 

"Bienvenid@s"

He abierto la cancela dejando entrar a quiénes ya creí en un mundo al que no volvería.
 
Voces hay que susurran que es mejor dejar los momentos congelados en el preciso instante que éstos se crearon.
 
Mentes temerosas abogan por esta teoría amprándose en que lo que fue, no debe volver porque pudiera no ser igual. Prefieren permancer inertes enganchados a vínculos pasados.

Cierto es que el reabrir capítulos casi nunca es lo mismo. Sin duda, la sorpresa de lo que por primera vez vivimos nos encuentra desnudos y sin caparazones, lo que hace que lo recibamos con frescura e inocencia. Nuestra reacción ante ello es inevitablemente sincera. Los sentimientos que surgen son inéditos y tanto si nos gustan como si no es así, ya pasan a formar parte de nosotros. Con el paso del tiempo, querrías deshacerte de algunas de las sensaciones, más con otras vivirías eternamente.

 
Lejos de permitir que se rompa el encanto de aquellos instantes, desde dónde estoy el punto de vista se distingue diferente.
Sacando provecho del pasado, decido volver y recoger lo que tiene significado; Conservo tal cuál nació y sin posibilidad de ruptura, lo que hizo que nos encontráramos. Sin que jamás desaparezcan, dejo las sensaciones ahí dónde fueron gestadas, al tiempo que me dispongo a dar la bienvenida a todo aquel que decida visitar de nuevo mi ahora presente.
 
Con brazos abiertos, os saludo.

Con el corazón, algo cansado y sin embargo esperanzado, os recibo.
 
Confío que lo que ante nosotros se vislumbra, nos aporte luz.

“L.B.D.”

Gabrielle Bonheur "Coco" Chanel, (Saumur, Francia 19 de agosto de 1883-París 10 de enero de 1971), referente internacional y figura mítica de la moda, revolucionó la moda y el mundo de la alta costura al rechazar la ostentación en la vestimenta eliminando corsés, para crear ropa informal y cómoda con vestidos sencillos a la par que elegantes. Entre sus muchas aportaciones al mundo de la moda, está el L.B.D. (Little Black Dress), o vestido negro de corte simple y frecuentemente corto, convertido desde su creación, en icono de elegancia.

Entre bambalinas cuentan que Coco Chanel acudió a la ópera y al ver que todas las mujeres iban ataviadas con vestidos de colores, comentó: "Yo las vestiré a todas de negro y les enseñaré qué significa tener buen gusto". Lo consiguió. El L.B.D. es aún a día de hoy, equivalente de sofisticación y distinción.

 

El L.B.D. por excelencia, es el diseñado por Givenchy para la gran actriz Audrey Hepburn y que lució con reconocido estilo, en la ya mítica Breakfast at Tiffany´s”.