"¿A qué hueles?"


¿Habéis pensado alguna vez que recorremos
nuestro pasado a través de los olores?.
La fortuna que dispensa el olfato, nos hace trasladarnos en segundos a tiempos vividos y convertirnos por instantes en aquellos que una vez fuimos y que acaso, quisiéramos volver a ser.
Traen a nuestra memoria dormida, el recuerdo de personas que incluso ya ni invoquemos,
o por el contrario otras que quisiéramos algún día olvidar.
Aquellos mundos a los que es insuficiente llegar tan solo con la imagen de un objeto, nuestro olfato nos transporta, llevándonos a parajes de emociones y de sentimientos más intensos, más profundos …
Más nuestros.
No siempre se asocian los aromas a los buenos momentos, aunque mayoritariamente así sea.
Supongo que es el legado que nos dejaron los griegos, que atribuían a sus Dioses el regalo de los perfumes en la creencia de que todo lo bello y estético que la Naturaleza ofrecía, era bueno y por ende de origen divino.
Expertos perfumistas dedican su vivir a este arte. Con un sentido del olfato realmente desarrollado, son capaces de retener una gran cantidad de aromas y jugar con ellos. Es nuestro olfato el que decide con qué fragancia dormiremos….
{…..En una ocasión, preguntaron a Marilyn Monroe qué se ponía para dormir. Ella contestó: "Solo unas gotas de Chanel nº 5". (Chanel no pudo tener mejor publicidad)}.
El perfume de alguna manera,
nos hace indiscutibles ante nuestra presencia.
Si alguien tiene interés en desarrollar más allá de lo otorgado por este sentido,
puede hacerse experto en la materia: existen escuelas para crear perfumistas.

Que disfrutéis de buenos aromas.
Os invito a mi blog "¿A qué hueles?" 


"Pacta"

Aún a día de hoy, una parte de ella, conserva esa ingenuidad alimentada a lo largo de los años.

Siempre vivió en la idea de que caballero con espada en mano de corazón fuerte y entregado en contiendas de búsquedas de su amor, llegaría a su vida. Más la dureza de que marca el paso del tiempo, le ha llevado a abdicar de tal idealizada vivencia. Ahora ya sabe que efectivamente caballeros hay, pero su imagen se aleja de lo que relatan cuentos ancestrales.
 

Por fin ha descubierto que ellos vibran al compás de un corazón que late y habla cuál mero mortal… Con sus inseguridades, sobresaltos, anhelos y temores ante los umbrales que se presenten. Solo aquellos que decidan traspasarlos y asumir creciendo en ellos lo que descubran, se revelarán como auténticos caballeros.

Ahora bien, ¿llegará ese día en el que ella se pueda descubrir ante él?...¿Llegará ese día en el que ambos decidan pactar su desarrollo?…¿La vida, o quién quiera que mueva los hilos, les otorgará el reto de crecimiento en común?....


A punto ha estado de desistir. Abatida por las llagas inscritas a sangre en su piel, la idea del pacto, ha ido desvaneciéndose. Tan sólo conserva un ápice de confianza, dañada por la visita de ajenos.

Sin embargo, abierta sigue al “pacto”.

“¿Te vas?”


Se apagó la luz del día y se quitó el antifaz. Abrió las compuertas de su corazón e izó banderas. Encerró en su coraza esa fachada falsa que mostraba sin recelo. Se dejó llevar por el lenguaje de su alma.

Sin poder reprimir lo que de dentro le nacía, se abrazó el calor de su cuerpo y se dejó envolver por las caricias de las palabras. Nunca había sido tan feliz.

 
Quiso retener esos instantes en sus manos y no dejarlos escapar; vivir en este constante estado de gloria. Se sentía una persona libre. Libre en la entrega, sin prejuicios, sin balances, sin las penurias del raciocinio, y no alcanzaba a comprender cómo siendo tan dichoso, se prohibía a si mismo tal ventura.

Esa lucha interna que alimentaba, le hacía incapaz en el logro de sus sueños junto a ella. Examinar cada movimiento y cada respiro, hacía que sus sentencias fueran en aumento batiendo así cualquier mínima posibilidad de fé y confianza en esa locura llamada Amor.
 
 
Ansioso por ser triunfador en la batalla, seguía adelante confundido a la vez que exaltado, pero se dejaba vencer: Su mente hablaba para callar su alma.
 
Sin embargo, el anhelo en no dejar marchar lo que tanto quería retener, permanecía.
 
Más el día, ajeno a sus deseos, emergió una vez más sin llamar y portando consigo la adulterada realidad que alimenta su cobardía.
“¿Te vas?”- preguntó asombrado.
Perpleja, respondió: “Hace tiempo que no estoy”…..

"¡Se acabó! ... ¡Comienza!"

Con la misma rapidez que algo acaba, comienza otro nuevo. Descoses y coses constantemente. El fin es el comienzo.

Produce cierta liberación el desenlace de acontecimientos. Independientemente de la respuesta que al cierre te lleve, clausurar determinados capítulos aboca a la liberación de la angustia y te lleva al reposo. 

El desgaste en el camino va difuminándose en el olvido y tomando matices nunca antes vistos. Y es en este momento cuando se destapa ante ti un universo nuevo lleno de posibilidades de reconstrucción y resurgimiento interno.

Con la experiencia de lo descubierto sobre ti a tus espaldas, vacía y llena de nuevo tu mochila. Es tiempo de asumir con destreza las cicatrices marcadas en tu piel. Es tiempo de apertura a nuevas sensaciones. 

Silvia AG