"Ver"

En cierta ocasión mostró Buda una flor a sus discípulos y les pidió que dijeran algo acerca de ella.
Ellos estuvieron un rato contemplándola en silencio.
Uno pronunció una conferencia filosófica sobre la flor.
Otro creó un poema.
Otro ideó una parábola.
Todos tratando de quedar por encima de los demás.
Mahakashyapa miró la flor, sonrió y no dijo nada.
Sólo él la había visto.

"Personas exquisitas"

Rescato anotaciones abandonadas hace días involuntariamente a consecuencia de una terrible dolencia que me está imposibilitando, entre otros, hablar.

Como suele ocurrirme, mi mente comienza a alborotarse y a llenarme de frases conexas que desencadenan escritos. Me detengo en uno de ellos.

Comencé con esta frase en mi cabeza: El mejor efecto de las personas exquisitas se siente después de haber estado en su presencia”. Ralf Waldo Emerson (mayo 1803, Bostonabril 1882, Concord, escritor, filósofo y poeta estadounidense).

El halo que desprenden ciertas personas se torna placentero compartidos minutos con ella. Hay personas que marcan instantes en tu vida que capturas una y otra vez para conservar aquel sentimiento que te produjo. Sientes que quisieras bañarte en la sabiduría de sus palabras y ser maestro en la conducta.

Basta una palabra, una mirada, un gesto, un abrazo…”un no sé qué” que te ata. Algo que se vierte en ti y permanece a tu lado. 

Afortunado aquel que reconoce esta magia cuando brota y la recibe. Afortunado aquel que la entrega.

"Agridulce"

Parece ser que a veces nosotros mismos obstaculizamos el paso del amor en nuestras vidas. 
Andamos encerrados en nuestra coraza inconscientemente construida a base de ladrillos de miedo, deslealtad, orgullo y juicios.


Dejamos correr el tiempo y con ello oportunidades de desmantelar ese muro
Creemos que a cubierto estamos a salvo de volver a pisar terrenos de aguas turbias. Pero la vida, sabia o no, nos pone a prueba una y mil veces y nos hace cuestionar nuestro hacer ofreciéndonos la oportunidad de transformar esos ladrillos de miedo en ladrillos de oportunidad.

Hay quién no será capaz jamás de ver más allá de lo que en sí la definición de dolor nos otorga a cada uno de nosotros, recreándose en ese sentimiento de pena y haciendo de él su lema de vida, aniquilando así cualquier posibilidad de aprendizaje.


Nadie ha dicho que fuera fácil descubrir el provecho del dolor. 
Lo que sí es, es posible.


Si no has conocido la cara amarga difícilmente podrás reconocer la dulce: para saber cómo sabe una sensación, has de conocer la opuesta. Y todos tenemos las mismas oportunidades de destapar este misterio agridulce. 
Además no se escapa de ello. Las travesías que nos han sido entregadas van sorteando momentos de risa y llanto que se entrelazan.



Deberíamos ser aptos en el descubrimiento y disfrute de los instantes de bienestar y convivir con ellos tratando de que aumenten.

Los dañinos que al igual que los anteriores, también aparecen si llamar, vienen a dejarnos reconocer los dulces.

Así es que brindemos con ellos y dejémosles que nos ayuden a prosperar.
No nos dejemos caer esclavizados en la amargura y desaliento.


“No se puede llegar al alba sino por el sendero de la noche”.

Khalil Gibran (1883-1931. Ensayista, novelista y poeta).