"Tácita concesión"

Impaciente me muestro paciente para que el ímpetu se temple.

Comienzo a suavizar la intensidad de las descargas.

Continuo cribando energía para evitar excesos.

Manteniéndome firme y sin saber a dónde me conducirá esta excesiva lentitud, modero estados.

Más esa débil contradicción que perturba el ambiente, aparece para reclamar lo que antes le era entregado. A voces reniega ser privado de deseos ansiosos con nombre propio. 


Codicia sin saciar que busca impulsivamente satisfacer instintos primitivos carnales que se acoplen perfectamente a unos sinceros sentimientos rendidos hasta caer de rodillas.

Desconcertadamente tranquila en la desazón, me concederé calma.

Sin embargo, tiembla mi mano al pensar si esta concesión hará soportable y merecedora tanta serenidad contenida.

Silvia AG

2 comentarios:

  1. Esa tácita concesión a una serenidad contenida y, por otro lado, necesitada y añorada.
    Muy buen Post.
    Un abrazo.

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    1. Tratar de encontrar el equilibrio es lo que nos pone a prueba ¿no crees?. Gracias Pedro. Un abrazo

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