"Vº Bº"


Me estoy planteando el llevarle aquí siempre. A cubierto, calentito en mi bolsillo desde dónde puede asomar sin ser visto y otear el horizonte a su antojo. Además,  siempre tendrá dónde cobijarse antes de que la lluvia arrecie y lo entierre bajo el barro pasto de raudas pisadas.

Desde este refugio será más difícil que alguien me lo arrebate o quiera entrar en él, primeramente porque les será complicado encontrarle ya que anda algo asustado después de tanto golpe y hace tiempo que no se deja ver con tanta claridad. Asimismo, a consecuencia de tanta decepción, se ha vestido con un manto de dureza resbaladiza que le permite escurrirse con facilidad cada vez que emprende su veloz huida.

Hay que disculparle; está algo cansado de ir vestido de remiendos.

No siempre fué así. Antes lucía en mí acaparando toda atención tan sólo con la alegría que desprendía. Alumbrando mi cuerpo con su inmaculado color, nada le parecía inalcanzable. Todo daba, poco exigía. No había cabida para las dudas ni los recelos, por ello se entregaba al completo. No sabía lo que era vivir fracturado. Ingenuo una y otra vez, ofrecía albergue.

Más todo ha cambiado.

Ahora ha aprendido a ser cauto. Ya no se abre confiado. Calibra riesgos. Mide su aguante para valorar el emprender nuevas hazañas.

El paso de los años no sólo ha encogido su fuerza, si bien diría que se ha dejado vencer, ya que da la sensación que ya no cree.

Yo intento consolar su arañada tez, pero me temo que mis argumentos son tan frágiles cómo lo es ahora su fé.

Por lo que visto lo visto, mejor lo llevo escondido fuera del alcance de cleptómanos que solo consiguen que acabe encarcelado.

Si alguien quiere saber de él, por favor que hable seriamente conmigo, pues las sesiones de gimnasio para fortalecerle han de dar sus frutos antes de dejarle correr libremente de nuevo y eso pasa por mi "Visto Bueno".
Silvia AG

4 comentarios:

  1. Las personas que hemos dado todo nuestro ser de forma generosa acabamos, más tarde o más temprano, asumiendo esas conclusiones que has definido; hemos ido con el corazón en la mano y nos lo comieron los buitres, los de siempre; algo debe de traslucir el alma cuando nos damos con confianza, es una especie de invitación para resentidos, envidiosos o para personas que solo quieren divertirse a cuenta de otros.
    Con el corazón en la mano no podemos ver la maldad en los demás, estamos incapacitados para ello y no nos damos cuenta de que hay mucha gente que echa el lazo atraído por una luz que les llama la atención, lo hacen de modo caprichoso y, en poco tiempo, nos dejan un costurón de los que hablas.
    Recuerdo hace unos pocos años que me encontré con alguien que me conoció en la juventud; se trataba de una persona que me apreciaba de verdad y se dio cuenta enseguida de que algo pasaba porque notó que mi mirada era triste y ya no tenía el brillo de antes.
    Él me dijo:- ¿qué te ha pasado, amigo mío?, te prometo que no he olvidado su tono de voz; estaba triste de verdad; yo creo que sintió la sensación de que algo de mí que le gustaba había muerto para siempre.
    Lo bueno del caso, Silvia, es que si sumo la gente buena y la gente mala que ha pasado por mui vida ganan por goleada las almas sinceras; pero tengo un defecto muy extendido en los seres humanos: le hago más caso a quien me hace daño; gasto en esas personas todas mis energía.
    Por eso le he escondido; la poca luz que me queda está en el mismo hueco de mi pecho, pero cubierto de una costra profunda forjada a golpes de decepción.
    Siempre me sorprendes, amiga mía, tu eres mujer y yo hombre, pero tenemos un modo de ser, y de pensar, muy parecido; no hablo del topicazo (eso sería burdo) se trata de una convicción mucho más profunda; no sé si a ti te ocurrirá igual.

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  2. Ser "tan transparentes" conlleva sus más y sus menos, eso es así. Cambiar el enfoque a estas alturas pudiera resultar algo difícil, pero no imposible. Me refiero que que debemos de ser capaces de permutar lo nocivo, pues sea como fuere, creo que siempre hay que extraer lo positivo que se aprende, lo que se entrega y lo que recibimos. Dar sin más es amar en el más amplio sentido, más se aprende a ser cauto cuando te desgarran. Y desde luego tengo claro que sufrir sólolo "haré" por quienes merecen mi sufrimiento y ... ¡a vivir José!, que aún nos queda mucho bueno por recibir y dar. No te encierres porque creo que sólo te llevará a aumentar la oscuridad. Deja que tus "luminosas palabras" te contagíen. Un abrazo

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  3. Hermoso, me ha conmovido. También muy acertado, pues estamos llenos de tiritas pegadas sobre emociones rotas. Nos maltratan y maltratamos. "El hombre es un lobo para el hombre". Espero Que tu ejercicio haga que se recupere el músculo más preciado que poseemos.
    Mi corazón se parece a un colador y cada día hago un gran esfuerzo y sigo, ¿Qué hacer si no?
    Besos, escribes muy bien.

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  4. ¡Bienvenida M. Flores y gracias por tus palabras!, y sí, ¡seguir, siempre seguir!. Un abrazo

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