"¿Reincidente?. ¡Exijo exculpación!"


Así, como quién no quiere la cosa de paseo por mi restauración sin más energía que lograrlo, me topé de golpe con un muro. Tuve que abrir los ojos un par de veces para verificar que hay "un más allá" de tan sólo lo que hoy acompaña. No es que no lo supiera; es que lo había olvidado. Pero como casi todo lo que bien produce lleva atado padecimiento, esta fortuna no iba a ser diferente.

Con frialdad decidí enfrentarla. Aposté por el hielo confiando en que congelaría el fervor que a
empujones, no me dejaba ir en otra dirección. Fracasé.

Escogí pues desviar la mirada, ignorando que mis ojos, propietarios legítimos de aquello que debo observar, ya se habían asentado irremediablemente en este
clandestino capricho que el destino se empeñaba una vez más en lanzar a mis brazos para ponerme más si cabe, al filo de mi "vieja amiga" la vacilación. Nueva decepción.

Opté por mi forma invisible, más se me seguía viendo...

Esta ahora avinagrada existencia que sofoca sin tregua ni consentimiento, ha frenado que mi corazón resida dónde mi deseo le indicaba. 

Prohibidos                    Confusas         
gemidos                        sílabas        
de adultos                    entrecortadas.

Disputas          Miradas           Roces
entre               esquivas           vetados
el "Sí"                                      al alba.
y el "No".     

Este espejismo me ha sorprendido con las defensas bajas e incrédula ante reiteraciones reprobadas años ha. En la falsa presunción de creerme superada, mi caduco entrenamiento en este arte, ha de idear estrategia de supervivencia no vaya a ser que mi ética y yo acabemos inmoladas.

Silvia AG

2 comentarios:

  1. Siempre hay que idear estrategias de supervivencia para juntar deseo y corazón en un movimiento unísono.
    Un abrazo.

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