"Protocolo de conquista"

A día de hoy podríamos decir que los protocolos de conquista apenas siguen directrices de otras épocas, pues muchas de las normas establecidas convencionalmente han quedado obsoletas ya que aluden a tradiciones rígidas desechadas ahora en su mayoría.

Los atajos hacia el cortejo son los más empleados por aquellos que se embaucan en tal aventura. Inviertiendo escaso tiempo, menor imaginación, las
tretas que parece ser triunfan son aquellas que van directas a lo que el que conquista, quiere
conseguir.
 
Saltando cualquier barrera que dilate obtener cuanto antes la presa elegida, se ahorra en todo: en cumplidos, en previos bajo el calor de un café, en leves caricias intencionadas, en susurros que encandilen nuestros ojos ... Se olvida crear clima; se olvida conquistar. Ocurre muchas veces que el embrujo misterioso de lo que estás conociendo se topa con una realidad que derrumba a la más creativa de las imaginaciones reduciendo a la nada las posibles ganas que existieran de continuar avanzando.

Insuficiente a mi jucio.

El juego del galanteo es un cercano preludio a lo venidero. La forma en la que somos conquistados
dice mucho
del que pretende llegar a tí. El "cómo" reaccionemos, también. La tan traida y llevada "sinceridad" se puede manifestar de mil maneras, sin necesidad de caer en goseras actuaciones confundidas con "endebles francas posturas" que más que aproximar, hacen huir.
 
Desconocemos cuán pronto se difumina aquello que antes iluminaba, provocando que con absoluta impasibilidad se atraviese el paraíso para llegar al "infierno".

El gusto con el que tratemos aquello que ha reclamado nuestra atención, debe permanecer cortés antes, durante y después. Son rituales intemporales que siempre "CONQUISTAN".




Silvia AG

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