"Segundas oportunidades"

Soy de la opinión que es productivo conceder segundas oportunidades, incluso terceras en casos de más altura. Lo mismo para ser dignos de ellas.

Son acontecimientos que propician el
reconducir emociones truncadas en aras de ver un nuevo despertar.
Dejar apartado aquello que en su momento recibimos o entregamos, es aprobar el estar en disposición de autorizar acercamiento con mirada primeriza. Algo con lo que hemos sido dotados en este eterno caminar en equilibrio entre mil posibilidades de elección.

Y las reacciones suelen sorprender. Lo esperado queda normalmente
alejado de lo nuevo que se recibe. Parcelas antes desconocidas brotan con tal claridad que te llevan a plantear cuánto de real obtenías antes y cuánto de certero es lo
que ahora te llega.
 
Quizá sin más sea una mezcla de ambos, pues amplios y variopintos son los matices que configuran a cada persona. A ello hay que añadir las transformaciones que sufrimos o quiero creer, aquellas con las que nos beneficiamos a lo largo de los años que inciden profundamente. Estigmas marcados a fuego que permanecen de por vida intrínsecos a nuestra identidad.

Igualmente sucede sin embargo, que con tal concesión simplemente ratificamos la primera percepción.

 En manos de la capacidad y/o de la voluntad de cada uno, queda el transmitir a nuestros semejantes lo que nos distingue configurando nuestra individualidad, ya que si bien tarde o temprano la inexorable evidencia ocupará primer puesto sin que podamos evitarlo, no todos estamos dispuestos a manifestar con la misma facilidad y rapidez nuestra apertura. Mente y corazón no siempre llegan al consenso. Más allá, se entrecruzan en disputa con rendiciones en ocasiones sumamente difíciles de aceptar por alguno de ellos.

No obstante sea como fuere, dejar que
reaparezca alguien es ya en sí un acto de fé, de esperanza bañada en confianza, puesto que lo que a ello nos lleva es la creencia en la mejora; convicción en que el regreso viene en tono cuanto menos conciliador y con
bondadosas intenciones. De lo contrario, si creyésemos que esta aparición nos iba a resultar perjudicial, muchos de nosotros escogeríamos no estar en disposición...

Permitámonos ser arrastrados por estos
experimentos sin olvidar que ...

no todo lo que reluce es oro ni opaco lo que permanece oculto.


6 comentarios:

  1. Creo que siempre es recomendable conceder una segunda oportunidad. La vida, como tu dices, puede cambiar a las personas y, también, a nosotros mismos.
    En cualquier caso; por probar no se pierde nada y más estando ya prevenidos de lo que ha ocurrido en la anterior ocasión.
    Un abrazo.

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  2. ...y después de leerte sobre las segundas oportunidades, pienso, quien no se ha equivocado alguna vez, si está libre de pecado que tire la primera piedra.
    Perdonar es hermoso, siempre hay que hacer evaluaciones ante de dar segundas oportunidades, pero creo que si hay que darlas.
    Te dejo un fuerte abrazo, buen fin de semana.

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  3. Cierto Pedro, lo enfrentas de otra forma y lo mejor es que mantienes apertura. Un abrazo

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  4. Es verdad Cristina y en algunas descubres mejores personas. Un abrazo y que tengas un gran día

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  5. La vida no sería tal sino se podría dilucidar a cara o cruz; todo es imprebisible y así ha de ser, con una segunda oportunidad suele suceder lo mismo, generalmente es conveniente darla, aunque hay casos (malos tratos o violencia en general) en el que esta segunda oportunidad se convierte en toxica.
    En todo lo demás (sobre todo en el juego de la amistad) es conveniente dar no una segunda, sino varias más.

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  6. ¡¡Gracias por tu aportación José!. Cierto, las segundas oportunidades normalmente son recomendables.

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