"Si ello fuera posible"

Esos recónditos lugares en los que duermen resquicios de nuestra vida, podrían permanecer aletargados a nuestro antojo. No estaría mal acordar con la memoria unos días libres o, para los menos exigentes u osados, una tregua que dure minutos.

Activar y desconectar a criterio propio, episodios que desearíamos no mantener vivos constantemente, bien por la
dureza de los mismos, bien por el bienestar nunca vuelto, bien por la soledad incrustada, o bien por el aroma que nos embriaga nublando cordura. 

 Sin necesidad de perder las piezas del rompecabezas, dejar algún hueco temporálmente lleno de "nada", seguro que nos haría distintos en nuestro hacer. Un extravío momentáneo de algún que otro fragmento clavado a sangre, nos liberaría del condicionamiento que aplicamos a cada acto.

El convertirnos en ignorantes de nuestra propia
memoria, nos otorgaría una segunda oportunidad para jugar de nuevo cartas antiguas, desbloqueando probablemente, muchos prejuicios.

Quiza en ocasiones, nos ayudaría a ser más coherentes a la hora de responder, pues apartando determinados instantes, la historia pudiera ser
reconducida en base a sentimientos diferentes y por qué no, más puros; no dañados ni arañados por las huellas del ayer.

Manejar el no recordar algo que alguien te causó, situaciones claves, instantes que marcaron tu
destino, da bienvenida a un corazón más inocente que no arrastra marcas. Un
corazón que se muestra dispuesto a más, que no coarta su propia apertura, pues no ha tenido tiempo ni motivo para instalar barreras.

Dar sin recordar y luego volver a colocar pieza, tal vez nos permitiría una entrega más sana, o más honesta, más nuestra porque sin duda, con nuestra memoria al mando, nos vemos muchas veces
limitados en nuestra voluntad. 


Si ello fuera posible, un beso llegaría a tu boca.

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