"Aprender amando"

Voy descubriendo a medida que avanzan los años, que hemos sido poco educados en el arte del Amor.
 

Sin culpa ni culpables, sin embargo ambos juntos, lo cierto es que rara vez se nos ha enseñado desde dónde partir para alcanzar la gloria.

De paseo por mis relaciones y por otras que me han sido relatadas, observo que, con cierta frecuencia, hemos prestado escaso cuidado a la hora de escuchar, ver, oír y sobretodo, sentir. A nosotros para empezar, y a los demás para continuar.


De puntillas, hemos pisado barro con el que nos hemos manchado sin apenas percibir qué nos llevó a ello. En ocasiones, más de las aceptables, hemos salpicado con ese barro a los que detrás o delante de nosotros, que no a nuestro lado, se han acercado o han pedido pase. Probablemente quizás porque no fuimos capaces de saber qué pisábamos, siendo no aptos al tiempo, para comprender que el sendero se cimienta cuando las huellas se dibujan juntas en pro de un proyecto común.

Muchas relaciones han fracasado por encontrarse los seres a destiempo, aniquilando de esta manera, posibilidad alguna de continuidad, pues además suele ocurrir que nadie hace partícipe al otro del punto en el que se encuentra, o por lo menos no con mucha claridad. Es entonces cuando las
desavenencias surgen, aflora la desconfianza, la distancia va haciendo surco y los corazones marchitan. Y es en este punto cuando a menudo surgen los reproches, con uno mismo y con tu contertulio, o lo que es más preocupante, sensaciones reiteradas de parecer injusta víctima de las dagas del desamor.

Tal vez sin en lugar de enseñarnos sólo a guiarnos a través de juicios por otros dictados, reglas y órdenes, algunas casi ancestrales, establecidas acordes al "pensamiento lógico" engullendo la información de manera matemática como método de aprendizaje más bien lineal, racional, se valorase y honrase con el mismo interés, la
empatía, la confianza, los cuidados a otros, el cariño, potenciaríamos la conexión con nuestras emociones, tratando asímismo de identificar en los demás sus estados de ánimo de forma más afectiva, alejando el alimentar tan solo a nuestro ego.

Si empezamos por buscar la felicidad en nosotros mismos, lograremos el conocimiento propio obteniendo así un resultado altamente
beneficioso. Una vez alcanzado, nuestra capacidad para amar sería más certera y elevada, pues frustraciones e insatisfacciones quedarían al margen, dando lugar a conexiones estables y en armonía. Esto sería recompensa para todos.
 
A amar sólo se aprende amando ...

 
y ello nace en el amor hacia uno mismo.






No hay comentarios:

Publicar un comentario

"HABLA PARA QUE YO TE CONOZCA". Deja tu huella...