“Construye, no impongas”

Hay quien se empeña, con una insistencia que cansa, en hacer de otros lo que no son y lo que es más; lo que no quieren ser.

Tratar de convertir a personas es hacerles perder su esencia. Es alejarte de lo que un día te unió a ellos, pues con imposiciones lo que se logra es distancia.

¡Manda narices que con lo que cuesta ir configurándote, vengan de fuera a querer cambiarlo a su gusto y sobretodo, conveniencia!. Por que no se equivoquen Vds., la mayoría de estos aspirantes a maestros en el arte de la transformación, lo que pretenden es sacar provecho, básicamente porque lo que ven les quita luz.

 
 

¡Pero si lo gratificante es compartir lo que te falta con otro que lo posee!....y de paso, aprender uno del otro no estaría mal.

 

Si no te gusta lo que te encuentras, gira, cambia de tercio, y cesa en tu empeño por hacer de otros tu símil. ¿Se te ha ocurrido pensar que quizá ese a quién pretendes moldear, puede que también le cueste soportar ciertos aspectos de tu persona?.

Sin embargo y tal vez este alguien, pese a todo, encuentra razones para crecer a tu lado en el respeto a la tolerancia de pareceres y formas de conducta. Puede incluso, que llegar a esta idea le haya hecho invertir tiempo en sí mismo modificando de antemano su conducta en pro de un bien mejor y la verdad, después de arduo trabajo en construir, resulta difícil de digerir el derrumbar máxime cuando el derrumbe viene impuesto desde fuera.

Opiniones dispares tenemos todos. Locas, atrevidas, osadas, cobardes, el tan traído y llevado sentido común también nos falla, las actuaciones no son siempre las esperadas, los sentimientos cambian.

Disfrutemos del aprendizaje que todo ello conlleva. Dejemos que la magia del crecimiento conjunto nos envuelva y compartamos la debilidad, el miedo, la ventura. Al fin y al cabo se trata de eso ¿no?, aprender de ti y de los que te rodean. Pero dejemos además, que cada cuál construya a su ritmo….

Y creedme, ocurre. Ocurre que encuentras con quién construir. Esa magia surge y se aprende, se evoluciona, se encuentran caminos…. Y poco importa si ese alguien es cómo tú, poco importa si eres totalmente opuesto a él, porque nadie impone, solo comparten, se ayudan, se dejan “ser”. Son compañeros que edifican el uno en la vida del otro.

Os hago partícipes de las palabras que me han sido entregadas por parte de unos de esos “alguien”: un amigo que incluso cantando, ya me decía….

 

Construir no hay prisa. La obra final es tan bella como tu vida misma.

 

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