“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”


“¡¡Lo has hecho….Lo has hecho!!”….Con su larga melena al viento, brazos abiertos, sujetando tacones en sus manos y esquivando la maleza, corría a abrazar a Sofía….Atrás quedaban sus sentencias.

Sofía la esperaba plácidamente sentada en una hamaca en su jardín. Muanda al atardecer es enigmática. “Me siento afortunada: he podido captar su luz”, pensó.
En la mesa un folleto abierto yacía como muestra de ello: ”I Exposición fotográfica africana”.

Minutos antes, había estado rememorando aquella tarde un año atrás. Se trasladó justo al instante en el que por fin, ella y solo ella, dejó de hacer “lo mismo”:

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[….“No entiendo esos lamentos y el pesar que siempre llevas contigo. Lo tienes todo.”, le reprendía mientras se servía otra taza de café y ojeaba su móvil. Llevaba días esperando “la llamada”…
Le conoció por una visita que él hizo a la oficina. Cruzaron dos miradas y ella jugó al cortejo. Sabía que ganaría. Constantemente decía que los hombres eran muy simples y que solo los utilizaba. Alardeando manifestaba que no los quería a su lado mucho tiempo porque no los necesitaba; que era una mujer que gobernaba su vida y que no se dejaba llevar por esas tonterías románticas. “Ella es así y le ha ido bien”. No iba a cambiar.
No obstante, como casi la mayoría, en silencio esperaba que sucedieran. Nunca llegaban: “el resultado era siempre es mismo”…
Seguiría por mucho tiempo, mirando su móvil….De reojo, para no ser vista…

Sofía trataba de obviar el eco de las palabras en su cabeza cada vez que su amiga sentenciaba:”Lo tienes todo”. ¿Todo?. ¿Se trata de tenerlo o de serlo?...De sentirlo. ¿Dónde encontrar la tan traída y llevada Felicidad?…

Cuando quiso darse cuenta, descubrió que su vida fue escrita por otros. Una senda cuidadosamente dispuesta al capricho de unos, dónde hasta sus sentimientos estaban impuestos. Incluso ante aquel “Si Quiero” no se reconoció, más así debía ser para …”tenerlo todo”.

Solo en los momentos en los que se “dejaba ser”, se escapaba con su cámara.
Fotografiar fue durante un tiempo válvula de escape a rincones que daban brillo a sus ojos y sosiego a su alma. Aquí encontraba su todo.

Sin embargo de nuevo las páginas de su vida, le prohibieron continuar: debía seguir el camino marcado. Débilmente y en su defensa, alegaba que ello le haría salir del hastío en el que se hallaba. La fuerte oposición que encontraba, ganó una vez más el combate.
Se rindió y entre dientes musitó…”y sin embargo, es lo que me mueve”.

Los años pasaron al ritmo que le dictaban y la monotonía se asentó en su vida carente de fotogramas.

Su amiga seguía hablando…


Sonrió, salió de su letargo y se encontró….]

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Sirvió café a su amiga. Ella, entre admiración y cierto recelo, le dijo que jamás creyó que fuera capaz: “lo tenías todo”. Esta vez, sin musitar, emitió sentencia: "Eppur si muove".



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