"El terrible lenguaje de un corazón que sufre en silencio"

El terrible lenguaje de un corazón que sufre en silencio y no encuentra camino, puede ser destructivo, no sólo para el que reprime, más por el que tiende la mano. Callar cuando te ahogas, solo produce vacío y distancia. La capacidad de expresión nos ha sido concedida para hacer buen provecho de ella. Bendecidos hemos sido en vocablos que al servicio de nuestros sentimientos, pueden abrirnos a un mundo de liberación, de comprensión, de amor, de entrega. Qué mágicos momentos se abren ante nosotros cuando las palabras lanzadas traspasan nuestras venas y llegan directas a nuestro corazón. Las fachadas que a priori se ven, se derrumban cuando el diálogo emerge. Los disfraces caen y la tolerancia triunfa. Proyectan en estos días, un programa en la TV Americana que se llama “If you y really knew me”. Un equipo de psicólogos se desplaza a distintos colegios con el único propósito de que los chavales hablen entre ellos, se conozcan, se entiendan y en definitiva se respeten y acepten. Vivan en armonía. Dicho así, sin ahondar, pueda parecer extraño y casi carente de sentido ¿hablar?..., más si nos adentramos en ello, nos daremos cuenta que esto sucede con mucha asiduidad. Los profesionales conviven con un grupo de ellos durante unos días escuchándoles…Simple y llanamente, (oídos tenemos todos, pero escuchar, no escuchamos siempre). Pues bien, los chicos expresan cómo viven su realidad dentro y fuera de las aulas y sobretodo cómo se sienten cuando atraviesan los pasillos. Entre llantos, quejas y lamentos, se desgrana el interior de cada uno: sus miedos, anhelos, frustraciones…y todos, todos, en definitiva aquejan falta de conocimiento de unos con otros: falta de diálogo. Soledad. De ahí “If you y really knew me”. El desenlace final es una reunión de todos los alumnos en la que cada uno va narrando qué le hace feliz, porqué se siente cómo se siente, qué le hace actuar de una manera u otra, porqué sufre o ríe. HABLAN. El efecto de todo ello: acercamiento de unos a otros….Conocimiento del otro. Entendimiento, aceptación. Alegría. Perdón. No digo que vayamos por las rutas de la vida con el corazón en la mano, desmenuzando sin cautela nuestros más íntimos deseos en cada persona que a nuestro paso se cruce. Si abogo porque se practique la entrega entre aquellos que sujetan nuestras almas, pues entregaremos un precioso regalo. Y si no encuentras las palabras precisas…¡canta!…¡cántale!. También lo entenderá. 


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