"Agridulce"

Parece ser que a veces nosotros mismos obstaculizamos el paso del amor en nuestras vidas. 
Andamos encerrados en nuestra coraza inconscientemente construida a base de ladrillos de miedo, deslealtad, orgullo y juicios.


Dejamos correr el tiempo y con ello oportunidades de desmantelar ese muro
Creemos que a cubierto estamos a salvo de volver a pisar terrenos de aguas turbias. Pero la vida, sabia o no, nos pone a prueba una y mil veces y nos hace cuestionar nuestro hacer ofreciéndonos la oportunidad de transformar esos ladrillos de miedo en ladrillos de oportunidad.

Hay quién no será capaz jamás de ver más allá de lo que en sí la definición de dolor nos otorga a cada uno de nosotros, recreándose en ese sentimiento de pena y haciendo de él su lema de vida, aniquilando así cualquier posibilidad de aprendizaje.


Nadie ha dicho que fuera fácil descubrir el provecho del dolor. 
Lo que sí es, es posible.


Si no has conocido la cara amarga difícilmente podrás reconocer la dulce: para saber cómo sabe una sensación, has de conocer la opuesta. Y todos tenemos las mismas oportunidades de destapar este misterio agridulce. 
Además no se escapa de ello. Las travesías que nos han sido entregadas van sorteando momentos de risa y llanto que se entrelazan.



Deberíamos ser aptos en el descubrimiento y disfrute de los instantes de bienestar y convivir con ellos tratando de que aumenten.

Los dañinos que al igual que los anteriores, también aparecen si llamar, vienen a dejarnos reconocer los dulces.

Así es que brindemos con ellos y dejémosles que nos ayuden a prosperar.
No nos dejemos caer esclavizados en la amargura y desaliento.


“No se puede llegar al alba sino por el sendero de la noche”.

Khalil Gibran (1883-1931. Ensayista, novelista y poeta).

2 comentarios:

  1. Tienes razón querida Silvia, este texto parece diseñado para definir mi actitud ante la vida en los últimos diez años.
    Intuyo y sé del mensaje que propones: ese sereno camino de vuelta que nos lleva del ying al yang; no podemos amar lo de bueno y bello que tienen la vida si no lo confrontamos con la desolación y con el dolor.
    En ese sendero bidimensional creo que he hecho bien los deberes y si no tengo resultados es por culpa mía: una decisión consciente de ser distante con todo lo hermoso que me deja ver la vida.
    No es una distancia fría; amo la belleza, el amor; claro que sí, pero prefiero ser espectador, me confirmo con la contemplación de la belleza aspirando, quizá, a que algún día pueda hacer lo mismo con este maldito dolor sordo que me ha atrapado con sus garras.
    Quizá sea que no me considero digno; puede ser pero no quiero pensar en ello, porque ver el lado hermoso de la vida es lo poco que me anima a seguir viviendo.
    Te he dicho ya unas cuantas veces que me encanta tu blog y que me encantas tú; ¿puedo decirlo una vez más sin que te canses? :); un beso amiga mía.

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  2. ¡Cómo voy a cansarme de piropos!. Muchas gracias.
    Fíjate que yo creo que aún "hay esperanza" para tí :).
    Por lo que voy leyendo en tu blog, quizá no te des cuenta, pero intuyo que comienzas a abrir puertas. Eso espero. Un abrazo y feliz día.

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