"Ráfagas de viento..."

Y no sé cómo, hoy he llegado a ti de nuevo. Una vez más me veo recordándote, pensando en ti…Buscándote. Si alguna vez he rozado el amor, sospecho que ha sido contigo.  
 
Estos años en la distancia no han difuminado tu presencia ni han apagado tu voz cuando afirmabas con tesón que nuestro amor era fuerte y que nunca tendría un final. Seguro estabas de ello. Más mi mente ganó la batalla a mi alma y con el corazón fracturado, ingenuamente arropada por el manto de la juventud y la ignorancia del destino, partí.
Me diste mi tiempo para alejarme en la certeza de que regresaría y ¿sabes?, parece ser que efectivamente ha sido así, pues aún con el correr de los años, no me he ido y tú sigues vivo en mi memoria.
 
Si en lugar de encontrarte en mis 20 años te hubiera hallado ahora, sé que te hubiera entregado una mejor versión de mi misma. Sé que no me hubiera asustado. Sé que no hubiera escapado recordándote y amándote. Hubiera permanecido tranquila a tu lado, en la distancia y esperando que nuestro momento culminara. Te hubiera escuchado cuando decías que esperase. No sé hasta cuándo, pero hubiera depositado más confianza en nuestro amor como tú pedías.

He querido ir a ti y sé que tú a mí. Hemos ido. Como pequeñas ráfagas de viento, hemos aparecido el uno en el mundo del otro. Mundos que se fueron configurando ajenos a lo nuestro, pero que se encontraban para volver a crearlo por segundos…durante escasos días. Y en esos días volvíamos a ser tú y yo.
 
Sin titubeos, clavando en mí tu penetrante mirada, susurrabas que yo era la mujer que te hubiera hecho feliz. Ahora preferiría escuchar que soy la mujer con la que te gustaría compartir tu felicidad. Entiendo la diferencia.
 
Anudadas nuestras manos cuál cordón indestructible, me decías que sentías como si el tiempo no hubiera transcurrido. Como si el paso de los años nos hubiera dejado de lado para darnos una y dos, y hasta tres veces, la oportunidad de descubrir si realmente queríamos ser tú y yo. Pero nunca fuimos.
 
Tal vez yo misma haya obstaculizado mi apertura al amor. Puede que inconscientemente me haya coartado en la espera de que aparecieras de nuevo. Aprendido lo aprendido, esta teoría toma ahora más fuerza.
 
Me digo a mí misma que es esta soledad, a veces, cruel, la que me hace anclarme como si cualquier tiempo pasado fuera mejor. Esta odiosa soledad que arrebata horas en mi vida cuál okupa molesto. Inquilino barato y carente de ternura. Ya he conocido el sinsabor que produce su presencia y no quiero por más tiempo que ronde mis sueños. -“Si te hubiera llamado, serías bien recibida. Ayudas sin duda, pero tu permanencia, desgasta. Aléjate de mí y deja hueco. Deja que entre aire nuevo cargado de alegría y paz. Quizá pude necesitarte en un momento, pero ahora quiero que te esfumes para dejar paso a soplos de brisa fresca y renovada”-.
 
¿Volveré a dejarte y a cogerte de nuevo, o seré capaz de recordarte sin que mis ojos se humedezcan?...
Es hora de dejar que esta historia tenga un final.
 
Supongo que el resquicio que queda en mí es la huella del olor de aquellos momentos. Debiera pensar que nos dejamos marchar en paz, en el sosegado recuerdo del amor vivido. Debo aceptar que así fue.  Sin embargo, anhelo que en algún momento lleguen de nuevo… ráfagas de viento
 
¿A quién mejor que a ti, entregar lo que es tuyo?

1 comentario:

"HABLA PARA QUE YO TE CONOZCA". Deja tu huella...