"Por las Copas alcanzadas"

Suelo no prestar mucha atención a la sección deportiva de los telediarios, pues he de reconocer que mi interés en estos asuntos no es muy elevado.

Hoy no ha sido así. Nada especial ni relevante en las noticias deportivas a mi entender, (no obstante ya digo que no soy ducha en la materia), pero atrajo mi atención la imagen de dos deportistas: Nadal y Gasol. Y pensé que ciertamente estos dos hombres merecen acaparar las portadas de cualquier medio. Son un buen ejemplo a seguir para todos nosotros y sobretodo para esta juventud apática en su mayoría y con ganas del éxito fácil y poco esfuerzo.

Al tiempo, me llamó al recuerdo aquel memorable partido de nuestra Selección Española este verano en Sudáfrica. Sé que los ojos de los televidentes y aficionados andaban buscando la ansiada Copa que, final y merecidamente, llegó a las manos de los que sin duda, la merecían.

Lejos de hacer una crónica deportiva, no sería ni meramente capaz, me detendré en lo que realmente acaparó mi interés durante todo el partido.
He de comenzar diciendo que sinceramente no tenía claras intenciones de verlo, pero tan abrumador era el ambiente, diría mundial, que casi me era imposible escapar de ello.

Ni idea de que es un corner, un penalti, “cuartos de final”, ni las funciones que cada jugador ostenta. Hice varias preguntas a mis contertulios, para tratar de situarme, pero lógicamente no era el momento de clases de fútbol….:).

Desde el primer momento lo que yo ví en la pantalla era un grupo de CABALLEROS batiéndose en duelo cortés y honorable por conseguir un mismo fin. Su templanza ante los golpes sucios, no hacía decaer ni su entusiasmo y ni mucho menos su bien hacer. No entraron al juego: “hicieron su juego”. Y de qué manera. Me encantó la elegancia de sus formas, de su lucha, de su juego en equipo. Ver cómo su líder les llevaba por el camino de la honestidad y les reforzaba su confianza para seguir en el terreno de juego sin salirse del camino del respeto…pese a todo. Toda una lección de Caballerosidad digna de mención.

Desde entonces, he incorporado a mi vocabulario nombres propios como “Iniesta, Iker, Del Bosque, Gasol, Nadal”…y otros tantos, y sigo en mis lecciones de terminología deportiva, pues ellos me han traído aquí, prestando además, más atención a diversos acontecimientos deportivos, pues he aprendido que tienen mucho que ofrecerme.

Ellos, los antes mencionados y otros muchos más, deportistas o no, gente “anónima”, que elevan a su término justo los valores de respeto, trabajo en equipo, humildad, elegancia, educación, cordura ante reconocimientos logrados, merecen ser modelos de ejemplos a seguir.

Traslademos estos valores entre nosotros y digámosles a nuestros hijos que se les presentará un futuro mejor y más lleno de felicidad sin conviven en estas creencias.

Celebremos una y mil veces las Copas alcanzadas.

"Libres"

Hoy escuché a alguien afirmar que se encuentra libertad en quien no te juzga, y que das bendición a las personas si no les impones definiciones.
 
Lo de los juicios, bien entregados, sin dañar, a veces pueda resultar beneficioso para el que los recibe, (hablo de juicios enfocado a opiniones que construyan), pero estoy más de acuerdo en que das bendición a las personas si no les impones definiciones porque desde luego, la imposición coarta la libertad y ahí la batalla está perdida a favor de quién impone…o más bien debería decir en contra de quién la impone.

Seamos y dejemos ser libres.

"Ráfagas de viento..."

Y no sé cómo, hoy he llegado a ti de nuevo. Una vez más me veo recordándote, pensando en ti…Buscándote. Si alguna vez he rozado el amor, sospecho que ha sido contigo.  
 
Estos años en la distancia no han difuminado tu presencia ni han apagado tu voz cuando afirmabas con tesón que nuestro amor era fuerte y que nunca tendría un final. Seguro estabas de ello. Más mi mente ganó la batalla a mi alma y con el corazón fracturado, ingenuamente arropada por el manto de la juventud y la ignorancia del destino, partí.
Me diste mi tiempo para alejarme en la certeza de que regresaría y ¿sabes?, parece ser que efectivamente ha sido así, pues aún con el correr de los años, no me he ido y tú sigues vivo en mi memoria.
 
Si en lugar de encontrarte en mis 20 años te hubiera hallado ahora, sé que te hubiera entregado una mejor versión de mi misma. Sé que no me hubiera asustado. Sé que no hubiera escapado recordándote y amándote. Hubiera permanecido tranquila a tu lado, en la distancia y esperando que nuestro momento culminara. Te hubiera escuchado cuando decías que esperase. No sé hasta cuándo, pero hubiera depositado más confianza en nuestro amor como tú pedías.

He querido ir a ti y sé que tú a mí. Hemos ido. Como pequeñas ráfagas de viento, hemos aparecido el uno en el mundo del otro. Mundos que se fueron configurando ajenos a lo nuestro, pero que se encontraban para volver a crearlo por segundos…durante escasos días. Y en esos días volvíamos a ser tú y yo.
 
Sin titubeos, clavando en mí tu penetrante mirada, susurrabas que yo era la mujer que te hubiera hecho feliz. Ahora preferiría escuchar que soy la mujer con la que te gustaría compartir tu felicidad. Entiendo la diferencia.
 
Anudadas nuestras manos cuál cordón indestructible, me decías que sentías como si el tiempo no hubiera transcurrido. Como si el paso de los años nos hubiera dejado de lado para darnos una y dos, y hasta tres veces, la oportunidad de descubrir si realmente queríamos ser tú y yo. Pero nunca fuimos.
 
Tal vez yo misma haya obstaculizado mi apertura al amor. Puede que inconscientemente me haya coartado en la espera de que aparecieras de nuevo. Aprendido lo aprendido, esta teoría toma ahora más fuerza.
 
Me digo a mí misma que es esta soledad, a veces, cruel, la que me hace anclarme como si cualquier tiempo pasado fuera mejor. Esta odiosa soledad que arrebata horas en mi vida cuál okupa molesto. Inquilino barato y carente de ternura. Ya he conocido el sinsabor que produce su presencia y no quiero por más tiempo que ronde mis sueños. -“Si te hubiera llamado, serías bien recibida. Ayudas sin duda, pero tu permanencia, desgasta. Aléjate de mí y deja hueco. Deja que entre aire nuevo cargado de alegría y paz. Quizá pude necesitarte en un momento, pero ahora quiero que te esfumes para dejar paso a soplos de brisa fresca y renovada”-.
 
¿Volveré a dejarte y a cogerte de nuevo, o seré capaz de recordarte sin que mis ojos se humedezcan?...
Es hora de dejar que esta historia tenga un final.
 
Supongo que el resquicio que queda en mí es la huella del olor de aquellos momentos. Debiera pensar que nos dejamos marchar en paz, en el sosegado recuerdo del amor vivido. Debo aceptar que así fue.  Sin embargo, anhelo que en algún momento lleguen de nuevo… ráfagas de viento
 
¿A quién mejor que a ti, entregar lo que es tuyo?

"Las cosas no cambian, lo que cambia es tu forma de mirarlas"

Bien cierto es. He llegado a este reconocimiento de forma consciente y pongo en práctica ejercitar mi mente en este sentido, pues el poder que tenemos en nosotros para modificarnos partiendo de lo que pensamos o como lo pensamos, considero debe ser utilizado. Siempre digo que creo en la personas, en su poder.
 
Esto no es labor de un día. Son muchos los años viviendo acomodada en tus pensamientos o creencias sin apenas cuestionártelas. Pues bien, es hora de hacer algo. No creo que baste con visualizar y ya está, más has de creer en ello, y eso pasa por creer que lo mereces; por quererte.
Si desarrollas tu existencia en lo vacío del sufrimiento, acabarás cayendo con él. Claro que hay dolor, debe haberlo, pues desde el reconocimiento del mismo, podremos fortalecer nuestro interior. Busca que te ha llevado a sentir ese dolor, identifícalo y aprende de él.
  • Lo que crees, lo creas.
  • La visualización mejora la memoria y desarrolla la confianza en uno mismo.
  • Se trata de una cuestión neurológica que desbloquea hábitos inconscientes de la mente.

"Líder"

Ardua tarea la de penetrar en tu interior. Para ello primero has de ser consciente que se requiere. Superado este paso, creo que sin duda todos deberíamos dedicarnos un tiempo de estudio a nosotros mismos, pues el universo que se presenta ante nosotros es tan amplio en posibilidades de mejora que, sin duda, merece la pena.
En mi opinión, lo que realmente estructura a un líder es su compromiso por desarrollarse a sí mismo en el asentamiento y enfoque en valores que hablen de objetivos en pro del bien del equipo.

Trasladar la cultura del bien común y no individual. Ayudar a las personas a desarrollar su talento, apoyándoles en el camino, motivándoles. De esta manera pasa a ser una guía de su equipo, alguien de quién no solo puedes aprender, sino de quién además, quieres aprender. Y efectivamente esto no se enseña en las universidades. A día de hoy es la escuela de tu vida quién te guía, lo importante es encontrar en camino que te lleve a ello. No temer, caer y levantar tu mano con la de los demás. Aprender, reconocer y crecer.